Mauricio Antúnez | Canelones
@|Los partidos tradicionales han tardado años en reaccionar hacia una coalición, principalmente en Montevideo. En este período culminarán 35 años de gobierno capitalino bajo la conjunción de partidos llamado Frente Amplio.
El poderío y grado de influencia que manejan en la ciudad es importante, pero las ventajas que ellos tienen también se debe a la pobre performance o los manotazos de ahogado que la Coalición siempre termina dando.
En los últimos tiempos, recuerdo a Gandini trabajando de forma anticipada y seriamente, pero su sector al perder las internas, el trabajo realizado quedó por el camino y se puso a otro candidato dentro de una danza de nombres a último momento.
Luego apareció la Concertación y habilitaron tres candidatos, también unos meses antes de las elecciones en pleno verano.
La novedad fue Novick, otro capítulo. Pues otra cosa que pasa en Montevideo es que el grado de exposición hace que se transformen en referentes nacionales. El pecado de Novick fue creerse que los aplausos y votos eran solamente de él, más aún formando un partido político desde cero, una locura, cuyo final era el esperado por todos.
Otra sería la realidad si se hubiera mantenido como líder en Montevideo.
Hoy volvemos a estar en el mismo punto de las elecciones pasadas. Los candidatos a la Intendencia de Montevideo (la foto volvió a salir poco tiempo antes), los dos principales, Raffo y Ojeda, están orejeando las cartas para saltar a nivel nacional.
Entonces la Coalición en Montevideo vuelve a quedar vacía y resulta difícil poder ganarle así a una maquinaria que hace décadas viene funcionando, y hasta se jactaron de poner una heladera como candidata.
Los candidatos a la IMM siempre lo resuelven luego del balotaje, pero justamente debería quedar resuelto este año y hasta bueno sería que quienes sean electos, en elecciones a padrón abierto y libre (antes de las internas), vayan por el Partido de la Concertación y se dediquen enteramente a ese partido y a los asuntos municipales.
Esto también permitirá que la Intendencia se sienta en jaque y en vez de dejarle el flanco libre para que pueda cuestionar al gobierno nacional, va a tener que responder por sus propias acciones u omisiones.
Si no hacemos algo diferente, el Frente Amplio volverá a ganar y terminarán cumpliendo 40 años en el gobierno capitalino.
Sus amigos en la isla van más de 60, pero ahí tienen la fuerza del Estado y las armas; acá tenemos urnas y no nos atrevemos a ganarles. Es hora de Montevideo.