@|Hace poco más de un año, cuando en mayo de 2019 nos dejó Daniel Vidart, con 98 de vida y de obras, publiqué una carta en esta misma sección de El País. En la ocasión tracé una semblanza del gran antropólogo, catedrático y escritor, ya que tengo la dicha de haber sido discípulo y amigo de ese gigantesco maestro, que por otra parte, me dejó como legado un intenso prólogo para uno de mis libros.
Por estos días -7 de octubre- hubiese cumplido cien años.
Hombre de 1920, como Mario Benedetti, Idea Vilariño y Julio César da Rosa, que conforman la trilogía de literatos uruguayos que son evocados en forma oficial por parte del Ministerio de Educación y Cultura.
Un viejo proverbio señala que “donde comen tres, comen cuatro…”, que García Márquez suele describir en la Colombia de Macondo como un gesto de empatía para con alguien que no esperábamos en casa, pero que siempre es bienvenido. Y de alguna manera “nos arreglaremos”.
No es éste el caso, precisamente. No hay manera de poder “olvidarnos” de Daniel Vidart. Por su impronta y sus enseñanzas. Por “El mundo de los charrúas”, por “El rico patrimonio de los orientales”, por su “Sociología Rural”, por “El tango y su mundo” y tantas obras que analizan la sociedad con su elevada investigación y erudición.
No quisiera pensar que a apenas un año y medio de haberlo perdido físicamente, nos hayamos olvidado de este auténtico prócer de la cultura de los orientales.
Y si eso en parte hubiese ocurrido, debemos tomarlo con optimismo y pensar que eso nos pasa por la abundancia de grandes valores. “Estamos acostumbrados”, dice la conocida canción de Pablo Estramín. Y refiere a aspectos tal vez no del todo gratos, pero que ya sabemos que son así. Pero también ocurre al revés. En el Uruguay estamos acostumbrados a poseer, en relación al tamaño y cantidad de habitantes, una increíble demasía en brillantes poetas, músicos, investigadores, futbolistas. En definitiva, son tantos que ya ni podemos contarlos.
Sirvan pues, estas líneas, para celebrar una vida tan positiva y fecunda como la de don Daniel Vidart.
Feliz centenario. Abrazo al cielo.