Campeones del mundo en fútbol, yo aplaudo a nuestros hermanos argentinos, festejé el triunfo, pero mucho más aplaudo, el cambio de actitud del plantel. Ya los fanfarrones que los caracterizaban, parece que pasaron al olvido, ahora de la mano de un técnico sin aspavientos, sencillo y buena gente, y con un capitán como Lionel Messi, espectacular en todos los sentidos, brillante jugador, pero su mayor valor está en ser agradecido a Dios, por el don que éste le dio, ahora el mejor jugador. También es un ganador en la vida, no le gusta ganar haciendo trampas, no acude a las drogas, es un hombre que quiere a su familia y está lleno de valores.
Todo esto nos hace pensar, que el pésimo ídolo anterior Diego A. Maradona, era totalmente opuesto, disfutaba de la noche, el alcohol y las drogas, tenía mujeres e hijos en varios lugares del mundo, admiraba los países que tienen gobiernos comunistas, y era un pésimo ejemplo para la juventud argentina que admiran a quien fuera un gran jugador, pero pésima persona fuera de la cancha.
Qué bueno que ahora admiren a una gran persona, dentro y fuera de la cancha, como lo es su capitán Lionel Messi.