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Antes y después

@|En nuestra mente existen marcadores ficticios, creados por la vivencia de dos fechas claves, la Navidad, que nos reúne y nos acerca a la familia, aún en la distancia, y fin de año, que nos da un cierre y un nuevo comienzo, que como el ave fénix, resurge de sus cenizas.

Es tiempo de valorar levemente el año que termina y pautar nuestros deseos para el año siguiente, dónde prometemos hacer lo pendiente y que nuestras ambiciones sean realidades, le pedimos al nuevo año nos espere con los mejores tiempos de nuestra vida, renovando todos los años nuestras esperanzas .

Es un marcador artificial que nos divide la vida en un antes y un después, con el balance de lo hecho y la esperanza del mañana.

En este 2023 se nos presenta el gran desafío de defender nuestra forma de vida, nuestras creencias y nuestras ideas, enfrentadas a un mundo atrapado en guerras y pandemias, tormentas globales que impactan en la sociedad.

Cómo país, con nuestra gente, enfrentamos dos propuestas diferentes, con visiones de sociedad diferentes, una visión de izquierda basada en el odio, en la limosna y el autoritarismo, que domina y digiere otras sociedades, y una visión democrática, que hoy vivimos, abogada defensora de nuestros derechos y obligaciones, con una misión clara en el desarrollo de acciones que generen el bienestar a toda la sociedad sin exclusiones.

El mismo gobierno, la coalición en su conjunto, tienen en este marcador temporal, un antes y un después. Queda en el antes la pandemia, la guerra, la situación de emergencia ante los efectos negativos de un mundo convulsionado.

Ahora llega el tiempo de concretar las promesas, de realizar las acciones claras y efectivas, de abrirnos al mundo, de reformar la educación y la seguridad social, de lograr el equilibrio fiscal que permita reducir el déficit, la inflación y los impuestos. Es tiempo de apoyar decididamente la producción nacional, las agroindustrias, que son la base económica del desarrollo nacional, con la disminución de la presión fiscal, tanto nacional como departamental, con un dólar reduciendo su atraso cambiario y con la ampliación de los mercados potenciales, logrando acuerdos comerciales.

Toda esta realidad es y será construida sobre el cimiento de una sociedad participativa, con una militancia responsable, fundada en valores de autocrítica, honestidad y dignidad.

Así lo veo, así lo siento, así me expreso. Es mi desafío.

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