@|El flagelo de los accidentes de tránsito sigue presente ocasionando, en algunos casos, tragedias.
Estos últimos días, se produjeron dos impactantes. Uno en el que, por suerte, no hubo muertes. Fue el caso de la camioneta que impactó contra el Monumento al Gaucho. La foto apareció en todos los medios de prensa y por supuesto en las redes sociales.
Fue temprano, en la mañana. La camioneta iba conducida por un joven cuya espirometría dio positivo. Aparentemente venía de afuera y estaba además con sueño. Una mañana en la que había poco tránsito y poca gente circulando en la calle. Sin duda una desgracia con suerte. Quizás si hubiera sido en otro momento del año, el resultado hubiera sido otro.
El otro accidente en el que chocaron dos autos de frente, fue en la ruta 104 próximo a Manantiales, en el Este. El saldo fue la muerte de dos mujeres jóvenes. ¡Triste, muy triste!
Y la pregunta que nos hacemos es: ¿cuál es el camino a seguir para combatir este flagelo que no para?
Los jóvenes, el alcohol, el verano, en fin, una mezcla explosiva a tener en cuenta para tomar medidas extremas.
Urge una campaña fuerte, inteligente. Por lo visto las multas no son suficientes, los radares tampoco. ¡Algo hay que hacer ya! ¡No puede ser que se pierdan tantas vidas! Algún camino debe haber para poder, de a poco, encontrarle una solución a este problema.
Entiendo que la educación vial debe iniciarse en la escuela. Los niños desde pequeños deben conocer y aprender a respetar las normas de tránsito.
En Montevideo el tránsito es un caos, ya todos lo sabemos. Muchos autos, ciudad pequeña y aún las autoridades no le han encontrado una solución al problema. Si a eso le sumamos que muchos conductores no respetan las señales de tránsito, es un combo perfecto para que se produzcan todo el tiempo accidentes de tránsito. Ni qué decir en las rutas nacionales, que por lo general el saldo siempre son muertes debido a las altas velocidades.
En fin, creo yo que hay técnicos y profesionales con el conocimiento suficiente para intentar combatir este flagelo. ¡Pero hay que hacerlo ya!