El lector habitual de esta columna, sabe que tenemos prohibida la primera persona. Y que evitamos las referencias personales todo lo que podemos, aunque en este caso será imposible. Porque la Organización Sionista del Uruguay nos honró esta semana al entregarnos el premio Jerusalém, en una ceremonia donde también fue reconocido Orlando Petinatti. Además del premio, nos llevamos una foto junto a los ex presidentes Sanguinetti y Lacalle Herrera, que quedará para el álbum personal.
Más allá de agradecer a la OSU, a Brian y a Melanie, que tuvieron la cuestionable idea de convocarnos, hubo varias cosas que pasaron a raíz de este hecho que nos despertaron profunda inquietud.
La primera fue política. Es que en el comienzo de la ceremonia, se emitió un video con imágenes de quienes habían recibido este premio anteriormente. Y allí aparecían figuras del Frente Amplio como Tabaré Vázquez, Astori, Arana, Blanca Rodríguez, Mujica, Nin Novoa... Y sin embargo, al mirar entre la nutrida concurrencia, no había ni una figura de ese partido. Esto contrastaba con la actual oposición, de la cual estaban presentes senadores, diputados, diplomáticos... de todo.
Es llamativo porque, más allá de la opinión que tenga cada uno de los “premiados”, del gobierno actual de Israel, o incluso del conflicto que atraviesa esa zona hace décadas, la comunidad judía uruguaya está pasando por un momento muy ingrato. Son cotidianas las expresiones agraviantes, han habido episodios de agresión a escolares y liceales, vandalismo de monumentos, y un etcétera que nos debería dar vergüenza a todos. Se trata de compatriotas con los que compartimos clubes, barrios, escuelas. Uruguayos amigos, que necesitan más que nunca el apoyo y solidaridad. ¿Es razonable someterlos a un desplante así?
Llama la atención, porque la comunidad judía ha sido una fuente masiva de figuras e ideas para el Frente Amplio en particular, y para la izquierda en general. Es más, Israel es un país que siempre ha tenido una izquierda potente, central en su desarrollo económico y social. Si hoy gobierna Netanyahu, y en su gabinete tiene ministros de la verdadera “ultraderecha”, es porque los israelíes tiraron la toalla después de décadas de apostar a procesos de paz, casi siempre liderados por el laborismo, que nunca pudieron garantizarles una seguridad mínima. Mientras veíamos ese video, solo pensábamos en lo duro que debe ser hoy sentirse de izquierda, siendo judío en Uruguay.
La segunda cosa que nos preocupó, vino después. Y fue a raíz de comentarios en redes sociales de algunos de los asistentes al evento, que recibieron una andanada de insultos, ataques, y comentarios despreciables.
Los más repugnantes venían de nombres tan valientes como “zurdomanya81” o “bolsososmidroga75”. Una proporción desproporcionada se definían como nietos de inmigrantes (¡vaya paradoja!). Aunque no pocos daban cara y nombre. Lo que sí tenían en común era un nivel de ignorancia de los hechos básicos que parecían alimentar su odio.
Dos palabras eran el latiguillo más habitual. La primera, “genocidio”, en referencia a la respuesta israelí tras el 7 de octubre. A esta altura, solo con mucha mala fe puede insistir con eso. Ni hubo, ni hay, una intención del estado israelí de eliminar a la población árabe ni de Gaza ni de ningún lado. Sí una guerra en zonas urbanas, donde han habido muertes injustas, y excesos. Incluso con el 99% de la prensa europea operando para esa causa, todavía no hemos visto nada que “empate” los salvajismos contra niños y mujeres que están bien documentados de aquel 7 de octubre.
Pero además, Israel es una democracia, libre. Sus soldados, son jóvenes con los mismos valores y principios que cualquier país occidental. Si un jefe les ordenara algo tan inhumano como salir a masacrar niños, a los 10 minutos estallaría en las redes sociales. De hecho, los principales casos de abusos de militares israelíes, han sido conocidos por denuncias de sus propios compañeros.
El segundo es lo del “antisionismo”, como si fuera un primo tolerable del antisemitismo. ¿Por qué los judíos no tendrían derecho a tener un país en la zona de donde son originarios? No fue Israel el que invadió territorios. A Israel lo invadieron, se defendió, y ganó. Y es el único país que devolvió tierras a quienes aceptaron la paz. Pregúntenle a Paraguay o a Bolivia como les fue con eso.
No hace falta ser “sionista”, ni ensobrado, ni facho, para mostrarse cerca de nuestros compatriotas judíos. Ni siquiera compartir todo lo que ha hecho el gobierno israelí. Solo hay que tener un poco de sentido común, conocimiento de historia, y algo de eso que ahora llaman “empatía”. Pero, sobre todo, no dejarse llevar a los ponchazos por la turba de descerebrados que se alimentan del odio y del resentimiento. Que mañana, no tengan dudas, dirigirán contra los mismos que ahora les festejan las gracias.