Se les fue de las manos

A los muchachos del Central se les fue de las manos”. “Oddone a la desesperada, pero no basta con cambiar el idioma con discurso astorista”. “No se puede ser friedmanista ortodoxo en el campo monetario y aplicar un keynesianismo mano abierta con el gasto, salarios y con los sueldos y la cantidad de funcionarios y a la vez aplicar ‘manu militari’ con tarifas y precios de los servicios monopólicos estatales y aumentar la carga fiscal añadiendo impuestos a los que quieren ‘ maquillar’ con ‘ palabras lindas y cariñosas’.”

Más o menos así se resumen las ideas y percepciones sobre inflación y dólar que se manejan a nivel de gente común, atenta e interesada; no las de expertos y analistas que lógicamente se cuidan, o de los que están con un bando o el otro, léase progresismo oficialista u oposición republicana.

Resalta el esfuerzo del gobierno en “señalar” un “relato de la oposición” y de cambiar el idioma, con palabras claves, para el relato propio. En eso Astori era un capo: siendo oposición decía que la gente común no cree ni le importan las estadísticas, porcentajes o curvas raras, sino que cree y le importa lo que le entra en los bolsillos y que no le alcanza. Sensacional lo de “no alcanza”: ¿quién, en donde sea y como sea, no quiera ganar más?. Además lo de las estadísticas es así: al señor al que los chorros revolcaron por el suelo y robaron su cadena de oro, no le convence el Ministerio del Interior con sus números de que hay menos delitos.

Lo del cambio de palabras es interesante: por ejemplo ya no se habla casi de “atraso cambiario”, el que hasta no hace mucho llenaba la boca de propios y ajenos. Ahora es “desalineamiento” del tipo de cambio o “desacompasamiento del dólar”. ¡Notable!. Deflación tampoco: por ahí se rodea con un “sobrecumplimiento” de la meta o la pauta. Y nada que ver con desempleo (en el sector público es siempre cero y además crece “ocupación”), carestía, detracciones disfrazadas, caída de la economía y bolsillos menguantes. Lo de las tarifas no se busca explicar mucho como pasa con la ineficiente y costosa burocracia. El tema impuestos se traduce en “reordenamiento” tributario, sobre todo para los nuevos impuestos y mínimos imponibles o como cambio de “metodología” y se habla de “convergencia” fiscal para justificar aumentos de las cargas existentes o “legalizadas” por super decretos: pasó con el Fonasa, que le ha costado a Oddone perder la confianza de destacados legisladores de la oposición.

Pero en materia del impuesto como tal, ahora van más allá y quieren desatanizarlo: Oddone, Pereira, Abdala, algún Instituto allegado, han salido a simpatizar con los impuestos, -no solo el del 1% de la pancarta- y hasta a acusar a la oposición y su relato de querer “enchastrar” al “impuesto” como algo “horrible”, incluso a aquellos a los que Orsi miró con cara de malo y prometió erradicar. En eso se está. Más los que repiten que el Estado no interfiere; fija tasas de interés -muy desalineadas y se endeuda mucho y caro-, y la cantidad del dinero con criterio parcial sin mirar equilibrio global de la economía. Eso sí, se la hacen muy fácil a operadores financieros y aparentemente también a las empresas del estado monopólicas y grandes recaudadoras de pesos.

Y el dólar cae.

Dos más dos es cuatro , así como lo es que cuando el caballlo que estaba a punto de aprender a vivir sin comer se murió de hambre. Insisto.

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