En quince días decidimos el futuro del país para los próximos cinco años. Muchos ya tienen resuelto su voto y otros, en un número que es imposible cuantificar, aún no se han decidido.
¿Qué es lo que está en juego? Continuar con un proceso de transformación que comenzó en 2020 o detenernos y retroceder a un tiempo demasiado largo en el que Uruguay desaprovechó un largo período de bonanza sin precedentes en su historia y se timbeó oportunidades y recursos.
Ese período comenzó en marzo de 2005, cuando Tabaré Vázquez asumió la Presidencia de la República. La banda presidencial se la entregó Jorge Batlle que lidió con las siete plagas de Egipto y más. “Usted recibe un país en paz y con una economía en crecimiento”, le dijo Batlle a Vázquez . Comenzaba entonces un período al que la mayoría de los uruguayos apoyaron con su voto y con mucha ilusión.
El primer gobierno de Vázquez (2005-2010), continuó con la política aplicada en la administración anterior por Alejandro Atchugarry. La mayor garantía que no se producirían sobresaltos era el ministro de Economía, Danilo Astori, un hombre de reconocida capacidad y sensatez. También, la primera administración Vázquez contó con José Díaz como ministro del Interior. Fue él quien, a través de una ley, apoyada por la unanimidad del FA, abrió las cárceles y salieron 756 presos, con el argumento de que eran “víctimas de la situación social” y no delincuentes. El origen de los problemas de seguridad que aún hoy sigue viviendo el país, está allí. Vázquez , llevó adelante la exitosa política antitabaco. Seguramente este fue su mayor logro.
En 2010, comenzó el gobierno de José Mujica. Y todo lo rescatable de la administración anterior se echó por la borda. En su gestión se registraron los casos de corrupción más sonados, llámense negocios con Venezuela, el vaciamiento de Ancap, la Regasificadora del Cerro, Aratirí y el puerto de aguas profundas, por mencionar algunos . Uruguay fue sumiso al kirchnerismo y le rindió pleitesía a Cristina Fernández. Hubo dos equipos económicos paralelos y enfrentados, el que respondía a Astori y el que reportaba al MPP. El resultado fue catastrófico.
Aún así, el soberano volvió a votar a Tabaré Vázquez para un nuevo mandato (2015-2020). En su segunda administración y luego de dos años de investigaciones, debió renunciar el vicepresidente Raúl Sendic por corrupción. Nunca ocurrió un caso así en la historia del país. Hubo, además, varios altos funcionarios procesados por la Justicia. El mafioso italiano Rocco Morabito se fugó tranquilamente de Cárcel Central. Y la seguridad pública siguió siendo un tema de sensación térmica y no un problema muy grave.
Hoy, el FA, nos proponen volver al tiempo en que como te digo una cosa, te digo la otra. Se trata de la fórmula Orsi-Cosse. Él, un docente de historia que le resulta casi imposible definir un concepto o trasmitir una idea sin vacilaciones. Ella, una ingeniera que le gusta dilapidar recursos del Estado y que como intendenta de Montevideo ganó, con creces, el reconocimiento de ser la peor gobernante que tuvo la capital en su historia.
El 24 de noviembre, tengamos buena memoria y pensemos quién merece nuestro voto.