Me provocaron confusión e inquietud las impresiones de Marcelo Abdala (PIT-CNT), tras su visita a China. De sus declaraciones , recogidas por Leo Sarro, surgen contradicciones en que se mezclan simpatías y bastante de propaganda tipo pancarta, como la contraposición del “imperialismo norteamericano” y esa especie de milagro chino.
No se extendió mucho sobre la dinámica sindical china y su relación con el gobierno, “estuvimos muy pocos días y además fuimos a cumplir con labores de una, este, actividad oficial. Por tanto, tampoco es que nos quedó demasiado tiempo” explicó. Por lo poco que dijo pienso que podría haberlo resumido citando Lenin: “el Partido”, es el conductor y la vanguardia del proletariado (los ‘trade unions’ nada que ver). Sería lo que pasa en China, o algo parecido; ¿o tendría que haber hablado de capitalismo salvaje?
Cuando se le preguntó: “¿Es comunista china o capitalista?” su conclusión me llenó de perplejidad; dijo: “Yo creo que está o en un capitalismo de Estado, podría decirse, o está en una forma de tránsito hacia una sociedad diferente. La historia lo dirá. Lo cierto es que se le rompen todos los manuales a los neoliberales, ¿no?” ¿A los liberales? (o neo si le gusta más).
Los liberales no tienen manuales, si los tuvieren no son rígidos, no implican verdades absolutas y únicas, no constituyen una doctrina sagrada, inflexible e incambiable ni se ajustan a dogma de ningún tipo ni religioso ni materialista. Tolerancia, simplemente.
En todo caso al “que se le rompe todos los manuales” es al marxismo , a lo dictado por Marx y reforzado en su concepción totalitaria -y aínda mais- por Lenin, Stalin y Mao.
Cómo explican por ejemplo aquello de la “plus valía” de la que se alimenta el capital a costa de los proletarios. ¿Cómo se explicaría en el caso de los chinos? Para empezar hay una “plus valía” destinada al propio estado y particularmente a financiar al “Partido” y cada uno de sus miembros, otra que va a los “empresarios” o compañías, otra para contemplar a los inversionistas y también para las exportadores de los productos fabricados en China. Una cuota se la llevan los importadores e intermediarios de casi todo el mundo y ni qué decir de las multinacionales - imperialistas, occidentales y cristianas y de donde sea, que en todos lados se cuecen habas,- que recurren al trabajo de los proletarios chinos para la elaboración de sus productos “de marca” que distribuyen urbi et orbi. Los productos Temu, tan en boga, deben tener algún tipo de subsidio, por lo menos una parte será plus valía a cargo de los trabajadores chinos. Y así sigue.
Nadie se lo preguntó a Abdala que habló del “proceso de desarrollo tan vertiginoso” de China, sobre tantas décadas en que para los trabajadores chinos funcionaba un régimen denominado del 996 -horario de trabajo de 9.00 am a 9.00 pm, 6 días a la semana (12 horas diarias y 72 semanales, violentando incluso las propias leyes chinas). Esto, para felicidad de los chinos, ha cambiado en los últimos años, merced a la protesta de las nuevas generaciones que no quieren ser explotadas y reclaman mas libertades y derechos.
Pasa que superadas las primeras urgencias la gente se da cuenta y comienza a exigir sus libertades y derechos que le son inalienables y de los que no pueden abusar ni dictadores ni partidos únicos. Pregunta, ¿qué manuales son los que corren realmente el riesgo de romperse? Revise Abdala.