Por el camino de Emaús

Cuenta, San Lucas, el evangelista, que el día que resucitó Cristo, dos discípulos iban de camino a un pueblecito llamado Emaús, a unos treinta kilómetros de Jerusalén, hablando de todo lo que había pasado. Mientras comentaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar a su lado, pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.

-¿De qué iban conversando por el camino? -preguntó Jesús.

Se detuvieron con la cara triste.

-¿Cómo, así que tú eres el único peregrino en Jerusalén que no sabe lo que pasó en estos días?

-¿Qué pasó? -preguntó Jesús.

-Todo ese asunto de Jesús nazareno.

[…] Cuando ya estaban cerca del pueblo al que ellos iban, Jesús aparentó seguir adelante. […]

-Quédate con nosotros, porque cae la tarde y se termina el día -le dijeron.

[…]Una vez que estuvo a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido.

Mañana, Domingo de Pascua, los cristianos celebramos la resurrección de Cristo. Este acontecimiento, es la piedra angular de la fe cristiana con sobre el perdón de los pecados y la vida eterna. Según San Marcos,” si Jesús hubiera permanecido muerto, toda esperanza se perdería para siempre”. Pero dado que él ha resucitado, hay una esperanza más allá de la tumba. Su resurrección prueba que ha vencido al pecado y la muerte, y que “en Cristo todos serán vivificados”.

Esta Pascua llega en un momento muy dramático para el mundo. La guerra en el Medio Oriente estremece y genera angustia y mucha preocupación entre los hombres de buena voluntad. La guerra de Ucrania ya suma cuatro años, y no se avisora un pronto final. Abundan los conflictos en la tierra y los individuos con poder , desconocen las normas básicas del respeto y la convivencia pacífica.

Don Miguel de Unamuno, en su último discurso como rector de la Universidad de Salamanca, hizo una defensa de la paz : “¡Guerra a la guerra y paz a la paz! Tal debe ser nuestro lema. ¿Genio Alejandro? ¿Genio César? ¿Genio Napoleón? ¡Sí, malos genios! El último y más oscuro maestro de escuela hace más por el progreso humano que esos nefastos y supuestos genios hicieron.(…) No, no: no cabe defender la guerra; no cabe defender nada que nos traiga la muerte; porque la muerte es el supremo de los males. ¡Viva la vida! ¡Muera la muerte! Defender la guerra es defender la muerte”.

Ojalá quienes hoy manejan los piolines del mundo y a los humanos cual marionetas, leyeran los Evangelios o tomaran contacto con las obras de Unamuno. Porque como decía don Miguel:” El hombre ha nacido para vivir y no para morir; y el que muera al cabo, no quiere decir que haya nacido para ello. Y todos nuestros esfuerzos deben tender a suprimir la muerte. Porque, después de muerto un hombre, ¿para qué sirve?”.

Estamos en Pascua. En el camino de Emaús dos discípulos de Cristo recuperaron la esperanza. Por eso hoy, más que nunca, apelemos a la esperanza; ese estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea. Más que siempre, hoy deseamos la paz. ¡Felices Pascuas!.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar