La semana pasada el Presidente Orsi convocó a una conferencia de prensa junto al Ministro de Economía. En mi opinión no se ha calibrado la importancia que tuvo ese acto. El propósito de dicha conferencia era dar a conocer unas decisiones que se tomarían en materia económica. El diario El País titulaba así: “Medidas para el comercio exterior que ahorran US$ 20 millones”. No parece gran cosa; la estancia María Dolores costó bastante más.
Pero esa conferencia de prensa fue mucho más que cifras. Fue la aparición de palabras inesperadas en el vocabulario del Presidente, palabras que se encuentran habitualmente en los discursos de integrantes de la Coalición Republicana. Dijo Orsi: “Hay empresarios, actores concretos de Uruguay, que si nosotros no nos ponemos a tiro como estado para dejar de ser una máquina de impedir”… ¡Máquina de impedir!: esa es una expresión del vocabulario de Lacalle Herrera. Y sigue Orsi: “si no nos transformamos en un socio de esas empresas o de todo aquel que quiera emprender o hacer crecer a Uruguay vamos a estar dejando pasar una oportunidad maravillosa”. ¿No le recuerdo aquello del malla oro de Lacalle Pou? Las tres o cuatro medidas concretas, que después explicó el Ministro de Economía no son, en sí, gran cosa: significan un ahorro modestísimo. Pero hay una novedad de discurso. Como todos sabemos la política es básicamente discurso, mensaje y, por lo tanto, palabras. La función de un gobierno se procesa a través de decisiones, en la actuación: pero la política lo tiene en las palabras. Algunas palabras no tienen lugar en el discurso tradicional frenteamplista (lo mismo pasa con otras palabras en otro partido). El Presidente Orsi habló de “despapelizar el país” y luego, aunque vacilando, pronunció desregular. En otro momento expresó que la poca agilidad y la inclinación por la burocracia a veces se aceptan como rasgos de la idiosincracia nacional. ¿No le suena parecido a aquello del pacto de la penillanura?
Algunas voces de la oposición han sido despectivas señalando que las medidas económicas anunciadas son minucias de poca monta. En números puede ser pero no deja de ser interesante la aparición de esas palabras y expresiones en la intervención presidencial. Si lo que se busca es prologar y consolidar una situación nacional donde las partes no se hablan y se emperran en mantener discursos que no tengan nada en común, entonces digan que nada importante se vio en esa conferencia de prensa.
Es posible que dentro del Frente Amplio algunos se hayan sorprendido y que haya otros que directamente reprueben las palabras de Orsi. Lo lamentamos. Todas esas descripciones y palabras que he señalado en ese discurso corresponden a una realidad, a como nuestro país efectivamente es. Y son el terreno donde puede haber un encuentro nacional para pensar en común los problemas gordos que pesan sobre el Uruguay y lo trancan. Uruguay es, efectivamente, “un país lento, caro, o exagerando, con partes del estado que dificultan las cosas en lugar de simplificar”. Orsi dixit.