Los peligrosos delirios napoleónicos de Trump

Ha entrado en un peligroso y delirante trance napoleónico y, con la personalidad de un chico caprichoso con rencores malvados, Trump parece gritarle al mundo occidental: “si no me reconocieron como líder de la paz dándome a mí el Premio Nobel, me conocerán como un insaciable guerrero que conquista riquezas y territorios por la fuerza”.

Resulta difícil explicar desde el sentido común que ha convertido a los países del norte occidental en prosperas democracias capitalistas, que un presidente norteamericano esté amenazando a Dinamarca y al resto de Europa, con invadir Groenlandia y entrar en guerra con esos antiguos aliados, si el reino nórdico no acepta su oferta de comprarlo. Casi como “el plata o plomo” de Pablo Escobar.

Mientras en Venezuela Trump desarrolla un experimento que, en el mejor de los casos, consistiría en dejar en manos del chavismo la “deschavización” del país, aunque lo visto hasta ahora es que da al régimen la opción de asociarse con él en la extracción y exportación de petróleo, o correr la misma suerte de Maduro; en el Atlántico Norte, destruye compromisos históricos de Estados Unidos.

El magnate neoyorquino rebate el estupor europeo diciéndole que la superpotencia occidental ya le ha comprado territorios a Dinamarca, lo cual es cierto. En 1917, el gobierno de Woodrow Wilson le compró al reino escandinavo las Indias Occidentales Danesas, que pasaron a integrar el territorio norteamericano de las Islas Vírgenes.

La diferencia de la que no habla Trump, quizá porque la desconoce, es que Dinamarca aceptó aquella propuesta formulada sin amenazas de ningún tipo, porque tenía dificultades económicas para mantener esas posesiones de ultramar. O sea, fue una transacción acordada en buenos términos, no una adquisición impuesta a punta de pistola.

Otra cosa que no dice Trump sobre aquella compra de territorios es que, en el acuerdo que se firmó en la transacción, se establece expresamente que Washington renuncia a toda demanda o pretensión de soberanía sobre Groenlandia.

El líder ultraconservador de Estados Unidos está borrando con el codo lo que firmó la mano del presidente Wilson. También Rusia estaba con dificultades económicas y temía no poder resistir militarmente una invasión de Alaska por parte de los ejércitos británicos que ocupaban Canadá, cuando el zar Alejandro II ofreció vender ese territorio a Estados Unidos, negociando con el presidente Andrew Jackson.

Ninguno de esos casos es comparable a lo que significa hoy amenazar a Europa con invadir y ocupar por la fuerza Groenlandia si Dinamarca no acepta vendérsela.

Es probable que, si Trump aún no retiró a Estados Unidos de la OTAN, algo que desea profundamente, sea porque de ese modo neutraliza la aplicación del artículo 5, según el cual si un miembro de la alianza atlántica es atacado todos los otros miembros deben sumarse en su defensa. Un caso como éste no encaja en el artículo 5, porque hoy Washington es parte de la alianza. Ergo, sería un país de la OTAN el que invade otro país de la OTAN y eso no está contemplado en la carta fundacional ni en ningún otro documento de la coalición militar.

Que Estados Unidos integre la alianza es el hecho que desnuda la falacia del argumento de Trump, según el cual su país necesita Groenlandia por razones de seguridad. La verdad es que, siendo miembros de la OTAN, los norteamericanos pueden poner cuantas bases necesiten para proteger su seguridad. De hecho, durante la Guerra Fría Washington llegó a tener 17 bases, de las cuales desmanteló 16 tras el final de la Confrontación Este-Oeste porque había dejado de existir la amenaza soviética.

Lo que realmente quiere el líder republicano es el acceso a las riquezas minerales que van quedando expuestos con la retirada de los hielos que produce el cambio climático. Y ni siquiera está ocultando bien ese objetivo miserable. Igual que con Venezuela, donde tras capturar al bufonesco dictador en ningún momento habló de liberar los presos políticos, restituir libertades y sumar figuras de la disidencia a un gobierno de coalición que incluya chavistas y presida Delcy Rodríguez. De lo único que habla es de petróleo.

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