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Los Bombitas pelados

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Hace muchos años que no presto atención a los dramáticos gestos y a las sentidas palabras que se solidarizan con el gobierno de Cuba. Por lo general provienen de gentes de religión izquierdista cuya voluntad no es la de entender realmente lo que allí ocurre, sino la de simplemente ratificar con sus conocidos y repetidos sacramentos y homilías, sus dañinos y zurdos dogmatismos políticos.

Sin embargo, la declaración del 19 de marzo del Pit-Cnt logró hacerme reír. Imaginé su lectura en alta voz por un entusiasta Bombita Rodríguez criollo, sin tanto pelo (estilo Abdala, digamos) como el personaje de Capusotto, pero de idéntica gestualidad intransigente en sus ideológicas mañas. Injerencia, bloqueo, imperialismo: frente al hambre del pueblo cubano que ¡ojalá! esté iniciando en estos días una revolución que acabe con la sanguinaria dictadura iniciada en 1959, Bombita y sus amigos declararon en base a las tres palabras que mejor conocen del catecismo comunista.

Haga por favor el siguiente ejercicio dominical: ponga en el buscador de Google “comercio bilateral Cuba-Estados Unidos”. En tres segundos sabrá que lo del bloqueo (o el embargo) contra Cuba es una tontería: en 2022, Cuba importó 341 millones de dólares desde EEUU y le exportó algo más de 5 millones. Naturalmente, le surgirá la siguiente pregunta: ¿tienen eco las sandeces que los Bombitas del Pit-Cnt y sus amigos del Frente Amplio pregonan sobre estos asuntos?

Sin duda hay que admitir que son numerosísimos; también, que toda esa zaraza zurda no fue mayoritaria en las urnas ni en 2019, ni en 2020, ni en 2022. Y finalmente, que el Uruguay que viene alumbrando en estos años de libertad responsable, Estado diligente y reformista, y rumbo económico de éxitos -suba del salario real, más empleos, menos inflación, más inversión y mejor clima de negocios, entre otros-, avanza en su camino sin distraerse mucho por las consignas de nuestros Bombitas pelados.

El termómetro más actual es el de las firmas contra la reforma de la seguridad social. Bombita criollo y sus amigos, nacionales y populares como el personaje de Capusotto, apostaban a alcanzar las 500.000 firmas. Pero a un mes de vencer el plazo, esa cifra parece un viaje de cucumelo. Empiezo a dudar incluso de que lleguen a las 270.000 requeridas. ¿No será que, como muestra el ridículo de la declaración del Pit-Cnt, la gente en realidad está dejando de lado el misal zurdo y, con el discreto espíritu propio de la penillanura suavemente ondulada, se aleja del proselitismo de la secta izquierdista?

En definitiva, así como en tres segundos cualquiera sabe que la diatriba del Pit-Cnt es una tontería, cualquiera también se da cuenta de que los Bombitas pelados están pasados de rosca. ¿De verdad no hay nada bueno para reconocerle a este gobierno, como sugirió Cosse? ¿En serio hay que admitir la doble vara de siempre creer lo que diga Romina Celeste si denuncia a un senador blanco, pero no creerle nada y gritar que la democracia está en peligro si denuncia a un precandidato frenteamplista?

Hay un Uruguay tranquilo y consciente de sus éxitos y fortalezas que, sin aspavientos, no presta atención a los manijazos ideologizados de los Bombitas pelados. Es muy importante que ratifique ser mayoría en este año electoral.

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