Limpieza capitalina

Es una historia que parece no tener fin. Hace tiempo la basura se transformó en parte de la realidad de Montevideo. Nos hemos ido acostumbrando lentamente a su presencia en las calles, sin que las autoridades cumplan de una vez con una de sus responsabilidades básicas y primarias.

Conocemos todas las excusas posibles de invocar. Lo básico es que el jerarca de turno le echa las culpas al sindicato de municipales, a la conducta de la gente y al accionar de los hurgadores. Mientras que el sindicato alega inocencia señalando que la culpa es del gobierno capitalino por no comprar más camiones recolectores y por disponer de una dotación de personal insuficiente -aunque omite señalar qué proporción del déficit de recolección de residuos en numerosas ocasiones se debió y debe a medidas gremiales por demandas salariales insatisfechas.

Cada administración que asume prometió solucionar este grave asunto heredado, siempre informando su prometedor y más eficiente plan de recolección de residuos. Las estrategias van mutando pero los fracasos se repiten, uno tras otro.

A lo largo de 36 años de administraciones frenteamplistas lo que sí nos han enseñado es a dar excusas, y prometer cambios que nunca dan resultado. Seguimos empantanados en el mismo sitio.

Hasta llegaron a decir, hace algunos años, que es imposible mantener la ciudad limpia porque somos muchos, y descuidados con la ciudad. ¿Cómo lograran tantas urbes del mundo varias veces más populosas que Montevideo, el “milagro” de exhibirse limpias y cuidadas todos los días del año?

La actual administración departamental asumió su gestión con un déficit enorme por la pésima gestión de su predecesora, a pesar de cobrar impuestos astronómicos -que deberían pagar todos los servicios primarios que tiene la obligación de satisfacer, pero que siguen en la columna del “debe”. Al asumir el intendente, se cuidó de no poner “el grito en el cielo” por la herencia “maldita”, simplemente porque son correligionarios.

Como era de esperar, asumió ofreciendo un plan de gestión de residuos, que al parecer a nadie se le había ocurrido. Algo siempre hay que prometer. Desde luego, si con esas ideas solucionan el problema ¡albricias! Pero nada es tan simple. ¿Tropezaremos con la misma piedra?

La “novedad” es que para lograrlo necesitan más dinero… ¡sí, más plata de la que ya recaudan!

Con el atractivo nombre de “inversiones estratégicas” anuncian que necesitan 60 millones de dólares de fuentes extra presupuestales (en palabras simples: pedirlos prestados), para intentar mantener limpia a la ciudad. Pero para conseguir ese endeudamiento requieren de los votos de los ediles de la oposición. Lo cual nos lleva a pensar que todo lo anunciado por las autoridades de Montevideo, parece ser el preámbulo para conseguir más dinero; tratando de embretar a los curules de la coalición a que aprueben esta abultada deuda, invocando que está en juego mejorar la limpieza de Montevideo.

Lo impulsa y solicita una administración que comenzó su gestión mostrándose ineficiente, y que por lo visto no tiene reparo alguno en incrementar sus actuales números “en rojo”.

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