Las urnas que mira el mundo

Sólo la cúpula de la teocracia persa no debe tener en claro que le conviene que ocurra en las urnas norteamericanas este martes.

El mundo mira esas urnas porque lo que digan al concluir la votación tendrá consecuencias en casi todos los rincones del globo terráqueo. Pocas veces una elección de medio término en Estados Unidos generó tanta expectación a nivel global.

Todos saben si sentirán alivio o preocupación en caso de que Donald Trump se debilite o se fortalezca con esta elección, pero para los líderes iraníes no es tan fácil saber qué prefieren.

Por un lado, un Trump fortalecido podría llevar a cabo los bombardeos devastadores con que viene amenazando, pero por otro lado, el presidente con poderes desmesurados que imperó en estos dos años es el que le dio a esa teocracia oscurantista una imagen de potencia militar imbatible que no había tenido nunca.

Antes de Trump y su guerra mal calculada, el régimen de Irán no controlaba el paso por el Estrecho de Ormuz. Ahora, gracias a la deriva bélica del magnate neoyorquino, controla esa yugular del petróleo y también, a través de sus aliados yemeníes, el estrecho Bab el Mandeb, puerta del Mar Rojo al Golfo de Aden.

Si contradiciendo lo que dicen las encuestas Donald Trump lograra al menos mantener la mayoría republicana en ambas cámaras, aunque sea perdiendo escaños, se sentiría fortalecido porque puede seguir gobernando sin controles suficientes como hizo hasta ahora. Lo más grave es que probablemente intentará seguir forzando los límites institucionales hasta el punto de intentar un tercer mandato, derribando la enmienda constitucional que fija un máximo de dos gobiernos.

En Israel, Bejamín Netanyahu y sus socios más extremistas, Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, se sentirían acompañados en la búsqueda de todos los artilugios posibles para evitar a como sea un gobierno del bloque opositor, ya sea de “gran coalición” con los partidos árabe-israelíes incluidos, o un gobierno de minoría con el voto habilitante de los partidos árabe-israelíes.

También se sentirá aliviado el gobierno argentino de Javier Milei, al que Trump salvó del naufragio en las elecciones legislativas del año pasado, y que cada vez necesita más respiradores artificiales por los magros resultados de su programa económico y las escenas grotescas que protagoniza en el escenario internacional.

Todo lo contrario al alivio sentirán los gobiernos centristas europeos si el actual jefe de la Casa Blanca sale fortalecido de las urnas de este martes. Y el más preocupado será, por cierto, Volodimir Zelenski, a quien el magnate neoyorquino dejó sin armas ni municiones para sostener la lucha de Ucrania contra el gigantesco invasor.

Hasta la provisión de misiles Patriot les quitó Trump al país invadido, dejando indefensas a las ciudades donde los misiles rusos masacran civiles cotidianamente.

Es por eso que, si el líder de MAGA mantiene intacto su poder porque logra conservar mayoría republicana en ambas cámaras, en el despacho principal del Kremlin van a brindar con champán.

Todo lo contrario ocurrirá si los demócratas logran la mayoría en la Cámara de Representantes y consiguen los instrumentos institucionales que le permitan poner límites al manejo que Trump hace del poder.

Entre quienes recibirán con alivio la noticia de una debacle republicana están los mandatarios de Canadá, Mark Carney; de México, Claudia Sheinbaum, y de Brasil, Lula da Silva.

Nada cambiará de la noche a la mañana, pero otro aire se respirará en Washington, reemplazando la atmósfera asfixiante en materia de tolerancia a las diversidades.

Si el viento político cambia de dirección en los Estados Unidos, dejará de inflar las velas de muchos movimientos y líderes de agresivo y extremo conservadurismo.

Lo que quedará por ver es si figuras como Barak Obama, que representan el centro, pueden evitar que el péndulo de la opinión pública se desplace hasta el extremo opuesto. O sea, lograr que lo que salga fortalecido como contrapartida del debilitamiento que padecería Trump, sea el ala moderada del partido de la centroizquierda norteamericana.

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