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La hora de la verdad

Ya comienzan a vérsele las patas a la sota respecto a lo que sería un gobierno del Frente. El senador Gargano, que siempre ha sido de los que ha cortado el bacalao en el conglomerado, expresó sin pelos en la lengua —en su estilo agrio y cortante— que si ese gobierno no es marxista él se iría para su casa. Es decir, que renunciaría a su banca senaturial, la cual, a esta altura, va resultando casi vitalicia, pues va por su quinta legislatura.

Algunos dicen que a lo de marxista le agregó el calificativo de "leninista", al mejor estilo de Fidel Castro. Otros aseguran que no llegó a tanta sinceridad. Sea lo uno o lo otro, la cosa está clara. A pesar de los esfuerzos del doctor Tabaré Ramón Vázquez para hacer presentable y digerible su menú gubernativo ante la platea extranjera y los organismos internacionales de crédito —otrora vituperados—, a pesar del anuncio de que el más sensato y docto de todos ellos, el senador Astori, sería su ministro de Economía, el gobierno frentista, según uno de sus más connotados y veteranos dirigentes, tendrá que ser marxista. Y si no, arderá Troya. O se armará un carancanfún, que es más o menos lo mismo. ¿Qué les parece?

Además, a Astori le auguran breve gestión ministerial. Brevísima. Parece que fue la señora Lucía Topolanski Saavedra quien aseveró que el "aggiornado" senador de Asamblea Uruguay no duraría en su cargo más de dos o tres meses. Hecha la presentación en sociedad del gobierno "progresista", llegaría rápidamente la hora de la verdad. Y pasaría a mandar la izquierda auténtica. Ortodoxa y radical, marxista de pura cepa, como quiere Gargano. Y estatista cien por cien.

¿Alguien puede sorprenderse por ello? No, en absoluto. ¿No es ello lo que han querido y pregonado desde siempre, toda la vida? Por ello es que la senadora Marina Arismendi, otra que no pierde tiempo con eufemismos, ha dicho que no importaría que Astori fuera el Ministro de Economía, ya que el Frente tiene su programa y lo va a cumplir. ¿Hay necesidad de aclarar que ese programa es marxista?

La misma señora Arismendi, en la sesión senaturial de despedida al doctor Larrañaga, le dijo crudamente a éste —más allá de corteses expresiones de consideración personal—, que no le deseaba suerte en lo electoral, pues él representaba lo mismo que los gobiernos blancos y colorados de toda la vida. Su proyecto de país es muy otro. Es el que corresponde a una digna y marxista leninista hija de Rodney Arismendi y a todos los que piensan igualito o muy parecido a ella, que en la dirigencia frentista son la gran mayoría.

Mientras tanto —y para seguir haciendo boca—, esta semana hubo una reunión con los dirigentes sindicales, con los de COFE en primera línea. Creemos que fue en una de las salas de la Intendencia. Allí, el señor Castillo y otros primaces del Pit-Cnt fueron bien explícitos y claritos. El presupuesto nacional se hará en consulta y con la colaboración con los sindicatos. Lo cual, en buen romance, quiere decir que se hará con arreglo a los mandatos sindicales. Y, además, deberán suprimirse las Afaps y las privatizaciones y tercerizaciones de servicios estatales. O que fueron estatales.

Poco importaría, entonces, que Astori fuera el sucesor de Alfie. Mandarían los sindicatos. No lo decimos nosotros. Lo dicen ellos que hablan como futuros gobernantes. Vamos a ver qué cara ponen si la nueva mayoría sigue siendo, como creemos, la vieja minoría. Porque el tordillo sigue en carrera y con muy buena acción.

¿No es cierto, Jorge?

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