Los casos de corrupción en los sindicatos (a veces con conexiones político partidarias) vienen ocupando las primeras planas de los diarios de Montevideo con alarmante frecuencia. Ya han sido procesados varios dirigentes del SUNCA y en la FUS echaron sin más trámite a su histórico dirigente (también miembro del Partido Comunista).
Esta seguidilla de noticias escandalosas podrá ser utilizada como garrote para machucar las banderas bajo las cuales -al amparo de las cuales- esos dirigentes ocuparon sus cargos sindicales y/o partidarios. Podrán regocijarse algunos (o muchos) pero el efecto práctico será nulo: alborozo en las filas contrarias, donde las sospechas ya existían, y negación (ahora se dice, cancelación) en las filas donde habían figurado y militado los transgresores. Si esto es así -y creo que sea así- ¿para qué escribir? No se va a mover nada.
No hay que desesperar: se puede reflexionar y esperar algún resultado de esa reflexión. Por lo menos aclarar los términos. Hay que empezar por distinguir: está lo que puede llamarse pecados personales, flaquezas humanas: codicia, debilidad o similares. Y por el otro lado están los vicios o fallas institucionales: la corrupción institucionalizada.
Los actos de corrupción originados en y explicados por la flaqueza humana son, por ejemplo, los de Cecilia Cairo treinta años sin cumplir con sus obligaciones tributarias, o Arim haciendo trampas para no pagar la planilla de su casa en Solís, o la mujer de Bonomi haciéndose atender en el Hospital Policial. De esto hay en todos lados (hasta en la Iglesia); aquello que cacareaba Sendic “si es de izquierda no es corrupto y si es corrupto no es de izquierda” es una imbecilidad (en el caso d Sendic: en otros casos es camuflaje).
Hay otra corrupción que es la corrupción institucionalizada o propiciada institucionalmente. Veamos. Los sindicatos uruguayos han redactado sus reglamentos, sus estructuras jurídicas, aceptando la reelección indefinida de sus autoridades. Esto lleva a que se produzca lo que ya pasó: ¿Cuántos años -lustros- hace que Molina es SUTEL o SUTEL es Molina? Los dirigentes se eternizan en el cargo, pasan a sentirse dueños y actuar como dueños. Hace mucho ruido cuando las consecuencias salen en los diarios, como estos días, pero hay muchos sindicatos -casi todos- que no han salido en los diarios pero funcionan así.
Una provechosa discusión a partir de los casos que se han conocido estos días en la FUS o en el SUNCA sería sobre la revisión y reforma de los estatutos sindicales y de la forma de conducir los sindicatos. Aunque a algunos les choque: se trata de la democratización de los sindicatos.
Y termino con lo obvio: esta iniciativa, para que sea efectiva, tendría que provenir desde adentro y desde abajo, de la propia masa sindical (no desde los dirigentes a quienes se les va a mover el piso), en el seno del PIT-CNT y en el seno del Partido Comunista. En este último caso es más difícil que esto suceda pues tanto la teoría filosófica que allí orienta la acción como la historia de todos los Partidos Comunistas no es democrática, es autoritaria y vertical. Pero eso es problema de ellos.