Ignacio De Posadas
Ignacio De Posadas

Mirando un poco más lejos

Los aficionados de la política tendemos a encandilarnos con el presente o, a lo sumo, el futuro inmediato. Esto, en tiempos electorales, como los que estamos viviendo se agudiza todavía más.

Sin embargo, hay un jugador que, propenso a hablar con ánimo de shockear a sus auditorios, está diciendo algunas cosas que apuntan más lejos y que merecen atención. Julián Murguía solía decir de Jorge Batlle que le gustaba “épater les batllistes”. José Mujica, en cambio, no tiene limitaciones en cuanto al blanco de sus declaraciones: le encanta decir originalidades provocativas, (y si no son originales, tampoco importa), urbi et orbe.

Pues, si han reparado en lo que viene declarando (y haciendo), últimamente, no pueden menos que ponerse a pensar. “A mí no se me cae el alma si perdemos las elecciones …” Clarito, y por si fuera poco, añadió, “y estoy precisamente en la lista (al Senado), por eso”. Para colmo, todo esto lo espetó públicamente cuando lo estaba visitando la recién ungida candidata a vicepresidenta, o sea, la que Mujica cree que va a perder la elección. No puede decirse que el hombre no tenga sentido de la oportunidad.

Recordemos que este es el mismo Mujica que venía repartiendo versos postreros acerca de su vida política; el mismo que no quiso ser candidato; el mismo que no postuló a nadie de su sector para pelear la candidatura; el mismo que aceptó sin chistar la decisión del intendente Orsi de irse al mazo esta vuelta; el mismo que no movió un dedo para empujar la precandidatura de Carolina Cosse y el mismo que ni siquiera concurrió a la unción de la Sra. Villar junto a Martínez. Solo le falta decir abiertamente que ve perdida la elección y que su foco está puesto en esa realidad. ¿Pero cuál es exactamente la realidad que Mujica está viendo y para la cual se piensa preparar?

No es solamente la derrota del Frente. Recordemos además que Mujica y su “barra”, como él la llama, no se unieron al Frente Amplio hasta los 90. Más aún, tupas y frentistas (sobre todos los bolches), fueron enemigos acérrimos hasta ese momento (e incómodos compañeros de viaje desde entonces). No le recuerdo a Mujica, de su rebosante y pintoresca verborragia, las platitudes emocionales acerca del ser frenteamplista, que abundan en boca de otros militantes. No digo que Mujica está feliz de perder las próximas elecciones, pero sus dichos y actitudes revelan que no es algo que le afecte muy profundamente.

Lo asumió y ahora está pensando en los tiempos posteriores. ¿En qué está pensando? Veamos: va a capitanear junto con su señora el MPP, para asegurarse de que no se le desparrame, anunciando que será el cerno opositor al nuevo gobierno. Con la misma objetividad que da por perdida la elección nacional y de manera simultánea, ya avisó que la candidatura a la Intendencia de Montevideo, esa sí a sus ojos viable, será de su sector, proclamando ya candidato al diputado Sánchez. Nada aquí del campechano desinterés demostrado por las candidaturas nacionales. Pelear por la nacional es inútil, y ahí le basta con cumplir gestualmente, pero la opción de poder en Montevideo es real y la reclama.

Completa el cuadro de palabras y gestos ordenados a sus fines el anuncio de que ahora Mujica va a recorrer todo el país. Cosa que no hizo con la candidatura de la Sra. Cosse. ¿Lo hará para promocionar a Martínez?

¡Qué va! El anuncio de Mujica es que sale a recorrer con Sánchez y con Orsi. No es para hacer campaña por Martínez. No mira a octubre. Es la gira del futuro. Va a promocionar a sus pollos: Sánchez 2020 y Orsi 2024.

Prima facie, los que ocupamos otras tiendas deberíamos estar felices: Mujica está entregando las latas, el Frente pierde seguro. Pensemos un poco más: no es eso solo lo que Mujica está dando a entender. Su mensaje es más “rico”. Está anunciando que, una vez colocada la derrota a sus espaldas, va a ser el eje de la oposición al nuevo gobierno, para asegurarse de que este perderá las elecciones siguientes, dando lugar a la presidencia del MPP en la persona del Intendente de Canelones.

En estos tiempos de títulos universitarios tan variados y discutidos, yo les aseguro que soy diplomado en gobiernos sin mayorías y con oposiciones despiadadas. Saqué el Master en el Senado y el Doctorado en el MEF y puedo asegurar ex cathedra que la mano será durísima.

Ya de por sí, las expectativas serán muy altas, tanto como que las dificultades serán muy duras y si el próximo gobierno no supera las últimas y alcanza las primeras, alumbrará nuevos gobiernos izquierdistas, (plural intencional). A eso apunta José Mujica: a dejar pasar la primera para hacer las otras bazas que vienen después.

Esto debe ser motivo de reflexión para todo el actual arco opositor. No solo para aquel integrante del mismo que alcance la presidencia. Si el próximo gobierno no satisface las expectativas de la gente, el castigo electoral no va a distinguir unos de otros, arrastrará a todos los que no sean quienes se opusieron frontalmente los cinco años. No habrá espacio para perfilismos políticamente exitosos.

La elección que viene decidirá el próximo gobierno. Y este decidirá las siguientes elecciones ( 2 por lo menos).

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