A partir de Semana Santa, Policía Caminera se abocó a fiscalizar el cumplimiento de las nuevas normas establecidas en la Ley de Seguridad Vial, multando a quienes no cumplieran con sus exigencias.
A partir de Semana Santa, Policía Caminera se abocó a fiscalizar el cumplimiento de las nuevas normas establecidas en la Ley de Seguridad Vial, multando a quienes no cumplieran con sus exigencias.
Se trata de cinco medidas: a) los menores de 12 años deben viajar en el asiento trasero del vehículo y usar el sistema de retención infantil; b) no se puede circular con niños de cualquier edad en motos si ellos no alcanzan los posa-pies; c) se comete infracción si se transportan personas en las cajas o acoplados de camiones y camionetas; d) los ciclistas deben usar casco protector, al igual que los motociclistas y también deberán contar con frenos delantero y trasero, espejos retrovisores, timbre o bocina y sistema lumínico; e) los autos cero kilómetro que se comercialicen deberán tener sistema de frenos antibloqueo, apoya cabezas en todos sus asientos, cinturones de seguridad y air bags, así como maletín de primeros auxilios.
Cabe congratularse de este paso dado por Caminera en procura de mitigar la ferocidad del tránsito uruguayo que cada año devora cientos de vidas y deja numerosos heridos e inválidos, especialmente en el rubro birrodados. Claro que Policía Caminera evidentemente no cuenta con todos los móviles y funcionarios que necesita, al igual que la Policía de Tránsito e inspectores municipales. Pero corresponde destacar el paso dado que subsana carencias. Desde esta columna denunciamos la falta de exigencia a los autos nuevos de los dispositivos de seguridad que ahora sí se exigen.
Estamos frente a una epidemia global que cada año elimina más de un millón de personas en las vías de tránsito del mundo. Tan mundial es, que la FIA (Federación Internacional del Automóvil), entidad que integra los automóvil clubes de más de cien países, puso en marcha su campaña “Acción para la seguridad”, apoyando la decisión de la ONU de iniciar la “Década de acción para la seguridad vial” con la meta de salvar cinco millones de vidas antes del año 2020.
De ese compromiso emergió el decálogo de buenas prácticas de manejo de la FIA que aquí se ha difundido y cuya aplicación incluye temas claves como estar concentrados en el manejo y no llamar por teléfono o mandar mensajes; parar el vehículo cuando se está cansado (es mejor llegar tarde que nunca) y finalmente aunque no por ello menos importante, ser cortés respecto de los demás usuarios de la vía pública.
Merece mención aparte el asunto de que la educación vial para conductores y peatones no es aun lo que debería ser a nivel de las instituciones de enseñanza. Recordemos que en países como Estados Unidos, el joven que culmina el ciclo secundario lo hace cuando termina también la educación vial y en ese acto recibe la licencia de conducir. El conductor, el vehículo y la infraestructura son principales. Y respecto de la infraestructura puede decirse que podemos invertir recursos en señalización y extremar precauciones pero los resultados no se garantizan hasta que se construyen las calles, caminos y carreteras adecuados. O sea, eliminando los puntos de riesgo. No basta un cartel que diga “curva peligrosa”. Hay que eliminar la curva peligrosa.
Estamos bien encaminados, pero para tener éxito el tema debe abrazarse como misión prioritaria de todos los uruguayos.