Fin del tiempo de las heladeras

Hace un par de días, un amigo y colega argentino me reenvío, sorprendido e incrédulo, dos reels que muestran imágenes patéticas de Montevideo. Los dos videos circulan hace días por las redes. Uno muestra una cuadra de la Ciudad Vieja de noche poblada por una decena de personas en situación de calle; el otro es tomado por un ciudadano que captó, en avenida Italia a la altura de Barradas, a una persona drogándose a plena luz del día y a pocos metros de él un basural que el individuo generó y en el que vive. Ambos son una postal desoladora de la ciudad.

Mi amigo compró hace treinta años una casa en la Barra de Maldonado, pensando en un futuro (que hoy está muy próximo), en afincarse de forma permanente allí. La decisión ha demorado en tomarla por la llegada de los nietos. No obstante, él y su mujer vienen durante el año todo lo que pueden. En La Barra de Maldonado, ha encontrado espacio y tiempo para escribir y disfrutar de su generosa naturaleza. Y pese a que no le gustan nada los proyectos como el nuevo San Rafael o el reciente anuncio de nuevas torres en el ex Hotel Conrad, no cambia Maldonado por ningún otro lugar. Como suele decir,” allí tiene todo y todo funciona bien”.

Sus incursiones por Montevideo siempre fueron breves, puntuales y desde hace un tiempo se limitan exclusivamente a recorrer la Rambla desde el puerto a Carrasco rumbo a la interbalnearia y viceversa. Sus últimas visitas lo dejaron atónito. Y por eso el otro día me mandó los reels mencionados, preguntándome si la situación era cómo los videos mostraban. Lamentablemente no pude desmentir lo que las redes muestran.

Muchos montevideanos se han acostumbrado a ver y vivir en una ciudad que día a día va convirtiéndose en una gran casa abandonada y vandalizada. Si a ello le sumamos los miles de personas que han hecho de la calle su hogar, el paisaje es descorazonador.

Lo terrible es que las autoridades nada hacen. El octavo gobierno consecutivo del Frente Amplio, lleva nueve meses de gestión y su inoperancia es total. El intendente Mario Bergara se ha dedicado en las últimas semanas a hablar de un nuevo y necesario plan de transporte, que tiene mucho de batalla al interior del Frente Amplio. Pero no se hace cargo de las obligaciones básicas de un gobierno municipal.

La falta de acción trajo ya consecuencias para la ciudad toda. Montevideo dejó de ser el principal destino de los turistas extranjeros, desplazado por Maldonado y una compañía de cruceros anunció que en la próxima temporada no tocará el puerto capitalino. Sin mencionar a los miles de montevideanos que, teniendo las posibilidades de hacerlo, se han marchado o planifican hacerlo. El último censo fue elocuente en este tema. También se refleja en la caída de la imagen del intendente Bergara, en las encuestas.

El hartazgo ha ganado a la mayoría de los montevideanos. Seguir soportando los mismos problemas durante décadas, llámese basura y gente viviendo en las calles; continuar escuchando las mismas respuestas y el mismo sonsonete de las autoridades, produce bronca. Por eso, es muy bueno que la gente grabe con sus celulares las situaciones que se registran en la ciudad y las compartan en las redes .Tal vez los responsables que no quieren ver o hacen oídos sordos, se enteren que se acabó el tiempo de las heladeras.

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