Encrucijada energética

Una vez más la energía es el tema coyuntural que plantea más desafíos al mundo.

La guerra de medio oriente provoca pronunciados vaivenes al alza del valor del petróleo en los mercados. Tenemos mucha experiencia sobre el impacto negativo que conlleva en todos los órdenes.

Ocurre en un momento muy particular en el que la respuesta a la sostenida demanda de consumo de electricidad en el mundo, colocó por primera vez a las energías renovables por encima de los combustibles fósiles.

Así lo señala la BBC, puntualizando que en 2025 el incremento de consumo mundial de electricidad -o sea el adicional- fue cubierto en su totalidad por el aumento de la producción eléctrica a partir de la energía solar y eólica.

Es histórico porque hasta ahora no había ocurrido. Desde luego, si analizamos en detalle lo sucedido veremos que el comportamiento ha sido dispar a lo largo y ancho del planeta.

Mientras EE.UU. y la Unión Europea siguen priorizando la producción de electricidad a partir del petróleo, el gas y el carbón, China y otros países en desarrollo lideran en recurrir a las energías limpias -aunque sin descartar a las otras. Como vemos han tenido tanto éxito que son los responsables de esos números globales que prueban el desplazamiento a favor de las renovables en 2025.

Es que las energías limpias se mantienen a un ritmo de crecimiento anual capaz de absorber el sostenido incremento de la demanda de electricidad que se confirma en el planeta.

China lidera indiscutiblemente el mercado. Su producción y venta de tecnología moderna para la producción de energías limpias cada vez más accesible, en buena medida es responsable del fenómeno transformador que está en marcha.

Esta industria cuenta con un mercado muy propicio y demandante, especialmente en el “cinturón solar” y en el “cinturón eólico” del mundo. Son amplias regiones donde casi todo el año se registran altas temperaturas diarias, y fuertes vientos.

A medida que la tecnología avanza, los costes se reducen, y la rentabilidad de las renovables aumenta. Al mismo tiempo, su uso les permite a los países cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones de gases de invernadero, en la lucha mundial que se libra contra el cambio climático. Más barata y más limpia es la combinación ideal de cualquier política energética. A eso apunta esta transformación de las matrices energéticas, que hoy ubican a nuestro país en un envidiable podio mundial, con su 98% de electricidad producida a partir de fuentes renovables.

La crisis actual del petróleo debido a la guerra debería significar un estímulo adicional al actual desarrollo de las fuentes limpias y, al mismo tiempo, un fuerte impulso a buscar mayores avances tecnológicos en la movilidad eléctrica. Así como ya presenciamos un avance imparable de autos, camiones y trenes eléctricos, otro tanto deberá ocurrir lo antes posible en el transporte marítimo y aéreo -demasiado vulnerable a los conflictos internacionales.

Desde luego esto no significa el fin en el uso de los hidrocarburos ni mucho menos, pero sí otro paso hacia el aprovechamiento de desplegar economías más limpias, prósperas y sostenidas en el tiempo.

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