En el camino correcto

Pensar y programar en el largo plazo casi nunca ha formado parte de la idiosincrasia nacional. Y hemos pagado el precio. La transición energética mundial en la que nuestro país pretende encolumnarse ofrece una gran oportunidad, pero implica enfrentar y resolver varios grandes desafíos.

Se trata de un movimiento imparable que revolucionará a la humanidad desplazando a los hegemónicos combustibles fósiles, por energías limpias como el hidrógeno verde (H2V). Se trata de energía disponible en cuya producción no existe participación alguna de aquellos combustibles.

Uruguay tiene condiciones naturales propicias para producir H2V, a lo que se le suman ventajas institucionales, conformando un paquete atractivo para inversiones de alto nivel.

Estamos hablando de una estrategia nacional que debe construirse sobre una base muy sólida de coordinación y compromisos entre el sector público y el privado, para que nuestro país resulte competitivo. Significa que debemos librar la batalla con éxito para atraer a grandes inversiones internacionales, que vienen realizando sus evaluaciones y estudios de factibilidad en varios continentes, muy conscientes de que es la energía que se impondrá en el mediano plazo.

El gobierno de nuestro país no se “durmió en los laureles” y ha dado los primeros pasos para crear las condiciones propicias para ser “elegibles”. Varias empresas privadas avanzan produciendo estudios de factibilidad y viabilidad ambiental pensando en su aplicación para el transporte de carga y otras muchas posibilidades.

Debemos tomar muy en serio esta oportunidad porque, de concretarse implicaría niveles de inversiones extranjeras nunca vistas en el país; razón por la cual es tan riguroso el proceso en marcha de análisis ambientales, técnicos, económicos y financieros. A pesar de que por ahora los costes del H2V son elevados, se sabe que es parte del proceso innovador, como en su momento inicial lo fue la producción de naftas sin plomo frente a la convencional.

La tendencia internacional es muy marcada hacia las energías limpias, los procesos de descarbonización y la sustentabilidad de las actividades productivas y la movilidad social en todas sus variantes.

En este arduo camino se requiere de iniciativa y decisión política. El actual gobierno al sentar las primeras bases para la producción nacional de H2V ha demostrado que comprende cual es el camino a seguir, en el cual una vez más el gran motor económico está en la inversión privada, tanto en innovación como en tecnología. Deberá ser creativo y propositivo en esta materia si pretende que nuestro país pueda competir en la región por las inversiones de grandes capitales.

Nos favorece la escala en cuanto a que proyectos de mediano tamaño resultan beneficiosos para el crecimiento de la economía y el desarrollo nacional. Es esencial que esta acertada visión gubernamental se mantenga, redoblando los esfuerzos para su materialización en proyectos a gran escala. Por lo tanto, para no comprometer sus mejores posibilidades por razones ideológicas, sería conveniente que en las elecciones nacionales de este año, la ciudadanía garantizara que no haya un cambio de signo político que “eche por la borda” estos auspiciosos avances.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar