El secreto bancario

IGNACIO DE POSADAS

A Mujica se le ocurrió menear el tema en un discurso político. Siguiendo a su naturaleza -que ya no mero estilo - improvisada, se pronunció, entre Vizcacha y Cantinflas, por la eliminación del llamado secreto bancario.

Uno de los fenómenos típicos de estos años de predominio político frenteamplista, es la banalización.

El sábado 7 el Dr. Vázquez, queriendo ser popular, hizo una extensísima banalización de la institución presidencial; las mayorías frentistas consiguieron en casi cinco años, banalizar al Parlamento, llevándolo a los niveles más bajos de respeto público y José Mujica ha sido el mayor experto viviente en destruir formas, instituciones y valores con la trituradora de su estilo contestatario - popu (ya no "gauche caviar", sino "izquierda butifarra").

Casi nada va quedando en pie. Ni el aseo personal: "soy desprolijo, voto al Pepe".

Pues, habiendo liquidado ya a la prolijidad, al mínimo decoro en el lenguaje, a la honestidad intelectual ("como te digo...."), a la responsabilidad propia de un hombre público a la hora de abrir la boca y a otros pequeños detalles, antiguamente distintivos de nuestra cultura, Mujica en su discurso de marras banalizó al secreto bancario.

Hablando sin pensar, alentado por quienes lo festejan en esa rutina, Mujica dijo, primero que lo levantaría y después que no lo levantaría, pero que estaba dispuesto a negociarlo por cosas como una cuota mayor de lácteos para algún país que nos presionara por aquel tema. Un ida y vuelta, que deja un tendal de valores y principios.

Para empezar, el secreto bancario no es ni una excepción, ni un privilegio.

Nuestro ordenamiento jurídico incluye diversas formas de protección a la intimidad: secreto profesional, tributario, administrativo, comercial, etc.

Todas ellas y el secreto bancario también, son derivaciones del derecho a la intimidad o privacidad, inherente a la persona humana, valor fundamental que nuestra constitución (sobreviviente iusnaturalista) protege expresamente (art. 72).

Eso no significa, como bien se sabe, que el secreto bancario, o, cualquiera de los otros, no deba tolerar límites. Pero una cosa es el principio de la limitación de un derecho por medio de una ley cuando existan razones de interés general y otra esencialmente muy distinta es someter derechos a negociaciones comerciales.

De paso y por si lo anterior fuera poco, es inaceptable que un oriental anuncie públicamente su disponibilidad a bajarse los pantalones frente a presiones extranjeras.

Hay otro elemento de fondo en todo esto que Mujica pasó folclóricamente por alto: el secreto bancario, como los otros que mencioné, no agota su razón de ser en el individuo que es sujeto del derecho.

Dicho en otros términos, no está establecido pensando sólo en la persona a quien protege en cada caso.

Es una institución cuyos efectos se proyectan sobre la sociedad. No sólo hace a preservar aspectos del fuero íntimo de las personas, sino que también se proyecta sobre valores que permiten el desarrollo económico de una sociedad.

En nuestra sociedad se ha macaneado mucho usando palabras compuestas, como el "Uruguay Productivo", contribuyendo a oscurecer el hecho de que las actividades terciarias y entre ellas las financieras contribuyeron fuertemente al bienestar nacional durante muchos años (para dar apenas una idea, el sector bancario debe de haber alcanzado los cuarenta mil puestos de trabajo, contra los diez o doce actuales).

Nadie mínimamente serio revolea esas cosas contra leche o lo que sea.

Por último, hay que tener valentía, lucidez y patriotismo para no cobrar al grito de tribunas extranjeras.

Como integrantes de la comunidad internacional tenemos la obligación de colaborar en el combate al crimen trasnacional, aún cuando no somos nosotros quienes lo creamos ni alimentamos.

Pero las presiones no vienen por eso, ya que existen mecanismos para el levantamiento del secreto bancario en tales situaciones y siempre han funcionado con seriedad y eficiencia.

Son algunos fiscos extranjeros, encabezados por el del matrimonio Kirchner tan próximo al propio Mujica, los que quieren apretar a nuestro gobierno y ceder ante eso, convirtiéndonos por sumisión en sus colaboradores es ir contra los intereses nacionales.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar