El primer disparo

El Ingeniero Ruperto Long es un hombre polifacético, renascentista. Es ingeniero, fue Senador, Presidente de UTE, Ministro del Tribunal de Cuentas y Presidente del LATU en dos ocasiones. Además de todo esto escribe buenos libros; el último que ha publicado se titula “El Primer Disparo”.

El título alude al asalto al Club de Tiro Suizo por un grupo de prototupamaros en julio de 1963 para hacerse de las armas necesarias para comenzar su guerrilla. Existe una coincidencia generalizada en señalar este episodio en Colonia Suiza como el paso inaugural de aquel sangriento período que caracterizó nuestro pasado reciente. Este libro de Long ilustra cómo empezó todo. Pero no es solo una cronología, no sólo estudia cómo empezó aquello sino va más a fondo: el asunto no es tanto ¿cómo empezó aquello? sino más bien ¿a santo de qué empezó?

Aquel Uruguay de 1963 -del que los viejos tenemos un recuerdo personal- no vivía momentos de descomposición social o política que despertaran o fundamentaran proyectos de rechazo terminante, violento y armado. En varios países del continente la sublevación armada para sustituir gobiernos por la fuerza podía considerarse una derivación natural de las horribles condiciones en que se encontraban esos países. Acá, en nuestro país, fue un invento, un injerto contra natura, una parodia imitativa de otras realidades y una fascinación por la revolución cubana. Los detalles de sainete que Long describe en su relato de ese primer paso de la subversión tupamara en el Tiro Suizo revelan cuán en el aire, cuán desorientada, cuán poco preocupada por la realidad fue desde su origen la empresa subversiva de los tupamaros. Poner de manifiesto esa improvisación de cuna es una de los méritos de este libro de Long.

Es recordado por todo el mundo -y este libro de Long lo recoge hasta el detalle- aquel discurso del Che Guevara en la Universidad donde dijo que en un país donde el gobernó permite que una persona como él hable libremente es una insensatez pensar en una guerrilla, porque después que se dispara el primer tiro no se sabe cuándo será el último. Pero no le hicieron caso. Se había construido una mística en el aire sobre un relato y cuando el protagonista emblemático del relato habló de sensatez y de atender a la realidad no le hicieron caso.

Una característica de los tupamaros que ha pasado inadvertida a analistas y políticos -y que Long subraya- es su distancia de la realidad, su franco desinterés por la realidad. No es casualidad que los tupas, hasta hace unos pocos años, conmemorasen todos los octubres “la toma de Pando” (que nunca tomaron, donde sufrieron bajas importantísimas y, lo peor, nunca una palabra por Burgues, muerto en el tiroteo cuando iba hacia el Registro Civil a inscribir a su hijo recién nacido).

Muchos libros se han escrito sobre ese pasado reciente: algunos son investigaciones serias, otros esconden (hasta donde es posible hacerlo) aquello que Kundera, en su novela El Libro de la Risa y el Olvido llamó la tarea de retocar las fotos del pasado. Yo escribí un libro sobre ese punto que titulé “La Historia Domesticada” (Ed. Fin de Siglo, Mvdeo. 2015). El libro de Long es, a la vez, una investigación y una interpretación, escrito con fina pluma. Recomiendo su lectura.

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