Esta semana se conocieron los resultados finales del Censo de 2023. Entre las sorpresas que los datos definitivos aportaron, está que hubo 350 mil personas que no fueron inicialmente contadas (35.000 de ellas habitan en asentamientos) y que la población del país efectivamente creció desde 2011. Hoy arañamos los 3.500.000 habitantes. Otros datos reveladores es que Montevideo y Treinta y Tres son los dos departamentos que perdieron más población. Mientras que Maldonado y Canelones son los que más habitantes han ganado.
De acuerdo a los datos del INE, Montevideo pierde mil personas por año, y acumula un éxodo desde 1996 a 2023 de 80 mil habitantes. Entre 2011 y 2023, 50 mil personas se fueron de la capital. Otros departamentos que han disminuido sus habitantes son: Flores, Lavalleja y Soriano.
Los que han aumentado y mucho su población son Maldonado y Canelones. Maldonado tuvo un incremento de un 23,7%; en 2011 tenía 172.130 habitantes y en 2023 alcanzó los 212.955. Por su parte, Canelones sigue siendo el segundo Departamento más poblado del país, pasó de 536.761 pobladores a 608.956, acumulando un incremento poblacional de 13,5 por ciento. Colonia y San José también han registrado un aumento en la cantidad de sus habitantes.
Más allá de las cifras, cabe preguntarse por qué Montevideo viene perdiendo población de forma constante desde hace veinte años.
Las respuestas parecen obvias, pero la gente se marcha buscando lo que el lugar donde habita no le ofrece. En otras épocas fue trabajo o la libertad que aquí habíamos perdido. Afortunadamente eso es cuestión del pasado. Hoy, y en el caso de Montevideo, eso se llama calidad de vida.
Los montevideanos que pueden se mudan a Maldonado, a los barrios privados de Canelones, a las zonas rurales de San José o a la histórica Colonia del Sacramento y sus localidades aledañas. ¿Qué encuentran allí? Además de ciudades cuidadas y paisajes hermosos, administraciones departamentales que devuelven en servicios los impuestos que cobran. No hacen milagros, sino buenas gestiones. Varios de los departamentos mencionados también atraen a miles de extranjeros de alto poder adquisitivo que han decidido afincarse de forma permanente en nuestro territorio.
En las antípodas de este fenómeno se encuentra Montevideo. Es una dolorosa realidad, que ahora avalan las cifras. Parecería que con el paso del tiempo, los montevideanos se han acostumbrado a vivir en una ciudad que sufre, desde hace más de tres décadas, un paulatino y constante proceso de degradación. No es una novedad lo que afirmo sino una dolorosa realidad que podemos comprobar apenas se sale a la calle. No importa el barrio que uno viva, aunque hay zonas donde el deterioro y el abandono es mayor que en otras.
Quienes gobiernan hoy la capital viven en un estado de inercia. Desde que asumieron, pronto se cumplirá un año, han destinado el tiempo a hacer anuncios y promesas. Nada ha cambiado y muchos de los problemas que la ciudad padece desde hace más de 30 años se han visto agravados. No los voy a enumerar aquí, todos los conocemos de memoria. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo testigos de la agonía de la capital del país?