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El día después

Puntos más, puntos menos, nadie duda en el Uruguay de hoy que la renovación está llegando en el Partido Nacional, lo sabemos los blancos que redoblamos el entusiasmo llegando al 27, lo saben muchísimos ciudadanos colorados que también ven la manera de apoyar a este cambio sin claudicar en sus convicciones y por supuesto lo saben los frentistas que no están haciendo otra cosa en todo el día que evaluar cuál será la mejor estrategia para enfrentar a este partido que el destino le indica que a cien años de la revolución de la libertad no puede fallarle a su historia.

Las últimas apariciones públicas del senador Larrañaga y sobre todo el sobresaliente que obtuvo el miércoles en la Asociación de Dirigentes de Marketing permiten que a la esperanza se incorpore la solidez, que a la baquía de andar y andar se agregue la profundidad de la propuesta, lo que nos permite desde ahora conocer lo que serán las ideas fuertes que todo el nacionalismo defenderá en Octubre.

Antes hay que completar la fórmula, potestad formalmente reservada para la Convención pero moralmente exclusiva de quien resulte legitimado en las urnas como candidato único del Partido.

El dos en este caso no debería surgir de la matemática ni de equilibrios cupulares sino más bien de la opción que para el proyecto sea más útil, ponderando su capacidad de negociación parlamentaria en su rol de Vicepresidente de la República y quien en campaña responda con más firmeza los embates de Rodolfo Nin Novoa, par, contendor y muchas veces mandadero de la otra fórmula.

Debemos asumir que en el desespero la izquierda no tiene guantes blancos, mucho menos en esta instancia en donde se pone a prueba su existencia de futuro, por lo que a nadie debería sorprender un fomento insistente de la división entre nuestros compatriotas a partir de la misma noche del 27 de junio. Pensamos que la misma estará reservada para los actores de reparto, que son muchos y muy punzantes y que en otra muestra de su espeluznante doble discurso veremos cómo "las coincidencias programáticas" de hace tan solo unas semanas y las ponderaciones reservadas hacia el lado renovador del Partido quedarán en el olvido para pretender transformarnos en los culpables de cuanto mal ocurra en el país.

A estos embates, argumentos; el equipo aglutinado alrededor de Larrañaga es lo suficientemente sólido para brillar en un mano a mano temático. Tanto en economía, en política exterior, en educación, en salud, en materia tributaria, en desarrollo agropecuario, en derecho constitucional, en aplicación de políticas sociales, veremos cómo rinde esa sumatoria de sectores y personalidades que hoy sustentan la renovación partidaria. No existen payadores de este lado, y mucho menos los adictos a la teoría, por lo que nos parece inteligente para una campaña dura como la que aventuramos hacer valer esta imponente fortaleza.

Dejamos para el final lo que menos nos preocupa, que es el debate entre los presidenciables, ese es un partido ganado por el abandono de la otra parte.

No van a dejar que queden expuestas las debilidades en materia política del Dr. Vázquez por tanto la izquierda privará a toda la ciudadanía de un debate esclarecedor entre quienes se disputen la Presidencia de la República.

Ojalá que estas líneas le sirvan a nuestro Partido para prepararse para el día después, unido a través del trabajo, convencido de que no hay entre blancos derrotados y conscientes de que con pluralismo y amplitud cumpliremos con nuestra premisa histórica de llegar al gobierno para hacer más justa nuestra sociedad.

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