El agua es o no potable

La calidad del agua no es ni debe ser un tema de discusión bajo ópticas político- partidarias. Cierta conmoción se ha creado entre la población a través de los trascendidos de prensa que han transmitido “opiniones” de unos y otros sobre la potabilidad o no del agua en las distintas zonas del Uruguay.

La calidad del agua no es ni debe ser un tema de discusión bajo ópticas político- partidarias. Cierta conmoción se ha creado entre la población a través de los trascendidos de prensa que han transmitido “opiniones” de unos y otros sobre la potabilidad o no del agua en las distintas zonas del Uruguay.

Si el agua es o no apta para el consumo humano es un tema muy serio y muy técnico, puede afectar directamente la salud de la población y por tanto, la duda y la incertidumbre afecta el estado de ánimo de los consumidores, en particular de aquellos que no tienen posibilidades de adquirir el agua embotellada de manera cotidiana.

La discusión debiera darse en dos instancias bien distintas. Un tema es el agua cruda, es decir aquella que aún no ha sido tratada y otro asunto muy distinto, es la calificación del agua provista directamente a los usuarios.

Los organismos encargados de las distintas etapas y en distintos aspectos y grados son: MSP, MGAP, Mvotma, Ursea, Udelar a través de convenios con URSEA y la OSE. En lo que refiere a las fuentes de agua, tal como han coincidido, tanto el sector público como el privado, existe una contaminación preocupante que requiere de la atención de los organismos mencionados, cuyo cometido es el contralor y cuidado del medio ambiente, es más, debiera ser un interés prioritario de estos ya que son quienes tienen la facultad de establecer las normas y de controlar su efectivo cumplimiento.

Claro está que es de particular y especial interés de un país el cuidado de las fuentes acuíferas, su degradación significa un evidente perjuicio para el conjunto. Sin embargo, todo hace pensar que el agua corriente es potable, más allá de la degradación ocurrida en cuanto a su gusto y olor, debido a una bacteria inocua que se combate, según ha informado por el Gerente General de la OSE, dosificando carbón activado en el agua para purificarla, lo que próximamente se realizará en una planta especial que va a permitir mayor eficiencia en el proceso. La función del carbón activado es absorber y fijar en la superficie los compuestos contaminantes que están en el agua.

Para quienes consumen el agua es muy difícil separarse de la idea que el agua potable es incolora, inodora e insípida, si esto no es así, instantáneamente se genera una duda en cuanto a su calidad para la salud humana. No resulta comprensible que en vez de sumirse en una polémica pública, las autoridades competentes no hayan informado con claridad y contundencia la adecuada calidad del agua corriente.

Es cierto que salieron al cruce el presidente de OSE y otros funcionarios, pero subsistía en la población cierta inquietud debida las encontradas posiciones públicas. Esta incertidumbre quizás se hubiera eliminado si se hubiera exhibido resultados técnicos e independientes de la OSE, de los casi 50.000 estudios que en el organismo dicen realizar controlando la calidad del agua, en vez de afirmar como convocando a un acto de fe, que los mismos eran correctos.

Queda claro que la alerta existe, que el trabajo por hacer es arduo pues implica el cambio de mentalidad de muchos productores, empresarios e industriales y aún de la OSE respecto de sus propios desechos, pero es el agua tratada la que no genera riesgos para la salud humana. Es de esperar que reaccionen.

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Casilda Echevarría

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