Drama en Casupá

Como era de esperar, el caprichoso proyecto Casupá del gobierno de Orsi, sigue mostrando la hilacha.

Con la intención de informar a la opinión pública de que todo marcha “viento en popa”, OSE anunció que inició la primera expropiación en la zona.

Pero lejos de provocar ese efecto reactivó el cúmulo de reclamos de la Comisión de Vecinos que siguen esperando mantener la reunión solicitada con el Pte. Orsi, a quién además en oportunidad de su participación en la reinauguración del frigorífico Florida, le entregaron documentación técnica que respalda los reparos que tiene el proyecto para los vecinos, sin recibir respuesta alguna.

Hay que tomar conciencia de que, a muchas de las 100 familias afectadas por la ejecución de las obras del represamiento del arroyo Casupá -que inundarán unas 3.500 ha de campos productivos-, les cambiará la vida de manera dramática, al tener que abandonar a la fuerza sus tierras familiares, su arraigo en la zona, para intentar un nuevo comienzo quién sabe dónde, y sin saber siquiera si tienen las fuerzas para emprender. En los hechos es una expulsión compulsiva. Y siguen esperando que los reciba para conocer de primera mano los problemas que la decisión gubernamental les ocasionará en sus vidas.

Pero hay más. El gobierno inició el proceso de expropiaciones cuando ni siquiera sabe si el proyecto Casupá superará la evaluación ambiental del propio Ministerio de Ambiente.

Como se ha señalado, el proyecto provocará varios perjuicios ambientales de magnitud que, a nuestro entender, son suficientes para su desaprobación en favor de Neptuno.

Queda claro que el Ejecutivo actúa de esta manera tan desprolija porque da por hecho que esa secretaría de Estado aprobará el proyecto, por la sencilla razón que su titular ha sido su acérrimo promotor y que, aunque sus técnicos especializados en la materia informen en contra de la realización de la represa, el ministro la autorizará de cualquier modo, porque él tiene la última palabra.

De ocurrir así sería un lamentable antecedente porque no olvidemos que el Ministerio de Ambiente, es una secretaría muy especializada, creada para brindarle al Ejecutivo una opinión técnica seria y fundamentada, en la cual respaldar las decisiones de gobierno, pensando en los intereses más altruistas del país.

Por lo visto en este caso poco parecen importar las formas y los tiempos. Esto jamás ocurriría si se tratara de un emprendimiento del sector privado.

Ante las numerosas críticas que se le ha hecho al gobierno por cambiar un proyecto muy superior como Neptuno por el de Casupá, lejos de dar las explicaciones convincentes y categóricas que todos esperábamos, se refugia en argumentos genéricos, expresados a la opinión pública por jerarcas de manera poco convincente, que a esta altura suponemos no conforman a nadie.

Mientras tanto para fines de este año y principios del próximo se anuncia la llegada de un “súper Niño”, o sea lluvias torrenciales e inundaciones. Este singular fenómeno meteorológico desde luego impactará a la cuenca del río Santa Lucía, afectando el suministro de agua para el área metropolitana, aunque no se sabe en qué magnitud. Tal incertidumbre no existiría si el respaldo metropolitano fuera el agua bruta proveniente del Río de la Plata.

En definitiva, con el cambio de proyecto que decidió el gobierno solo vemos perjuicios a particulares y al país.

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