Enrique Iglesias, es, sin dudas, el uruguayo que más prestigio le ha dado al país en los ámbitos diplomáticos y académicos de todo el mundo. Nacido en 1931 en Arancedo (Asturias), llegó a Montevideo tres años después y como él dice en el barrio del Reducto “se fue haciendo uruguayo”. A sus 94 años, ha publicado un libro que, según él no son sus memorias ni una autobiografía, es un recorrido por su extensa y riquísima vida. Un libro largamente esperado, escrito en primera persona en el que, en doscientas cuarenta páginas, el autor sintetiza su travesía vital en la que fue testigo y protagonista de acontecimientos diplomáticos, políticos y económicos de enorme impacto mundial.
“Al volver la vista atrás”, es el machadiano nombre de la obra y podría llevar a pensar que se trata de una mirada nostálgica por un tiempo pasado en el que se “ve la senda que nunca se ha de volver a pisar” .Todo lo contrario, la obra recorre la vida de un hombre que, en 1967, fue el primer presidente del flamante Banco Central, que se desempeñó como Secretario General de la Cepal (1972-1985), que ocupó el Ministerio de Relaciones Exteriores al retorno de la Democracia , que luego fue electo Presidente del BID y ocupó el cargo entre1988 y 2005, para luego hacerse cargo de la naciente Secretaría Iberoamericana (2005-2014). En el desempeño de todas estas responsabilidades, brilló y su figura fue ganando prestigio personal y el respeto de estadistas y gobernantes del mundo entero.
Iglesias, fue fruto del Uruguay de la primera mitad del siglo XX. Su padre, que apenas sabía leer y escribir, llegó a Montevideo en 1931 para trabajar en el almacén de su hermano José María en Colón. Tiempo después se independizó y con un préstamo que éste le hizo de $216, puso su propio comercio en la calle Guaycurú 2750 esquina Colorado. Mandó buscar a Isabel, su mujer y al pequeño Enrique. En una casa de dos habitaciones, pegada al comercio, donde no tenían agua caliente y dormían vestidos por el frío en el invierno, transcurrió la niñez de Enrique y de su hermano, nacido en Montevideo en 1941. En el almacén familiar, descubrió su vocación por los números, ya que era el encargado, a fin de mes, de sumar las libretas, “donde se iba asentando el crédito de las familias”.
Su padre tenía muy claro que había que formarse y por eso cuando su hijo cumplió 4 años, le pidió a una joven maestra vecina que le enseñara a leer y escribir. Los estudios continuarían luego en el colegio del Sagrado Corazón del Reducto. Después vendría el Liceo público, los Preparatorios y la Universidad. Los estudios secundarios y pre universitarios, el autor los considera “fundamentales” en su reconocida formación humanista.
“Al volver la vista atrás”, es también un paseo por la Historia del tiempo que le tocó vivir al autor. Narrado en un lenguaje coloquial, el relato va acompañado de contexto y de didácticas explicaciones de acontecimientos complejos a nivel mundial y sus consecuencias por estas latitudes. Del Reducto a Washington, Iglesias cuenta y reflexiona acerca del Uruguay y el mundo. Como Antonio Machado, el autor “Nunca persiguió la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres su canción”, pero leyendo su libro vaya cuánto ha hecho por nuestro país y el mundo.