El domingo último y a los 97 años, falleció María Eloísa Galarregui, una de las más brillantes comunicadoras que haya dado la radio uruguaya. Abogada y jueza, hizo una destacada carrera en la Judicatura hasta mediados de la década de 1970 cuando se retiró, luego de haberse desempeñado, en su última etapa, como jueza penal. Renunció durante la dictadura porque, como ella misma expresaría: “las condiciones no eran las mejores para hacer justicia”. Había llegado a ocupar la presidencia de la Asociación de Magistrados del Uruguay (AMU). Allí y durante un acto social la conoció Néber Araújo.
“La escuché hablar sobre Mafalda y me di cuenta que estaba ante una mujer de excepcionales condiciones para la comunicación”, recordó Araujo, que por entonces dirigía En Vivo y en Directo el programa periodístico de las mañanas de Radio Sarandí, que marcó un antes y un después en el periodismo uruguayo. Aquella Sarandí, que dirigía Jorge Nelson Mullins, tenía una grilla de periodistas y comunicadores extraordinarios que con inteligencia y un altísimo nivel profesional hacían periodismo de calidad en un país en que la libertad de expresión estaba mutilada.
Araújo invitó a Galarregui a sumarse a su equipo, que también integraban Jorge Traverso, Lil Bettina Chouhy, y que contaba como columnistas a Rodolfo Tálice, José de Torres Wilson y Élida Tuana, entre otros.
Además de su formación en Derecho, Eloísa, tenía una cultura universal excepcional, una voz magnífica y un temperamento fortísimo. A través de Sarandí, creó un vínculo muy importante entre la intelectualidad y la gente. Era una mujer respetada por las personalidades más destacadas de todos los ámbitos de la cultura.
Araujo, recordó, que sus primeras participaciones consistieron en la lectura de cuentos de autores nacionales que luego comentaba. Invitaba a Estela Medina a decir sonetos de Lope de Vega y otros clásicos españoles, y ella describía la época y reflexionaba sobre esos versos. Luego, realizó un ciclo memorable con Norma Aleandro que vivía entonces su exilio en Montevideo. También comenzó a contar sus viajes, y lograba que los oyentes se transportaran a las ciudades que describía. Para Araujo, Eloísa reunía “talento, conocimiento y una voz privilegiada, que hacía que sus charlas fueran fascinantes”.
En 1980, pasó a dirigir su propio programa, Revista Sarandí se llamó e iba en las tardes. Allí se incorporó María Teresa Villanueva, su compañera de vida y partener en la comunicación. No fueron más de tres las temporadas de Revista Sarandí, que contaba con Jorge Abbondanza y José María Obaldía como columnistas. Esos pocos años resultaron suficientes para marcar otro hito en la comunicación radial.
Con el regreso de la Democracia, dirigiría el programa Apertura en Canal 5, donde tuve el privilegio de colaborar junto a Alexandra Morgan y Sergio Silvestri. Dos temporadas duró, fue levantado por las autoridades del Sodre, luego que, en diciembre de 1986 y horas después de sancionada la Ley de Caducidad, Galarregui hiciera una dura crítica a la norma. Su derrotero por radios continuó, algunos años más. Aunque nunca logró alcanzar el brillo que conquistó en Radio Sarandí.
Su muerte pasó casi inadvertida. Por eso, desde aquí, vaya un recuerdo a una mujer que marcó un tiempo en la cultura y la comunicación.