100.000 empleos

La evolución del empleo en los últimos meses en nuestro país es una gratísima sorpresa. “La locura” de quienes prometían 100.000 empleos en este período de gobierno no parece estar tan lejos.

Primero alguna aclaración numérica. Se crearon bastante más de 100.000 empleos desde el mínimo de 2020 (año de la caída de la pandemia). Si consideramos un punto de partida más razonable como el 2019, la creación es del orden de los 67.000 empleos en el promedio de los primeros siete meses del año. Es decir, se creó más empleo del que se había destruido en el quinquenio 2015-2019. Estamos en niveles máximos históricos de personas trabajando, no así en tasa de empleo dado que también aumentaron las personas en edad de trabajar.

No son obvios los fundamentos de esta recuperación tan importante del empleo en Uruguay. En principio parecen estar operando dos elementos. En primer lugar, uno fue la estrategia encaminada en 2020 de privilegiar el empleo por sobre el salario. La pandemia empujó una caída moderada del salario real que facilitó la creación de empleo durante 2020 y 2021. Se trata de un fenómeno bastante global, EEUU y España también están con muy buenos niveles de empleo que son parcialmente explicados por un salario real más bajo.

Pero lo más positivo de esto, es que el buen desempeño del empleo se mantiene en el marco de la mejora del salario real de los últimos meses. Con los datos salariales de julio estamos seguros que el salario real alcanzó los niveles prepandemia. La explicación de por qué esta suba salarial no perjudicó el empleo puede encontrarse en que estos salarios (iguales a los de 2019) se dan con un PBI 5% mayor. Esto vuelve mucho más sostenibles esos niveles salariales sin colisionar con la creación de empleo.

La segunda explicación del buen momento del empleo es más reciente, y se vincula a la mejora del consumo y del comercio. Estas variables, que habían sido algunas de las más rezagadas en la recuperación pospandemia, han evolucionado muy bien en los últimos meses. El sector comercial es intensivo en mano de obra de baja calificación y ese tipo de empleo era el que había costado más recuperar luego de la crisis sanitaria.

En resumen, en los primeros 7 meses del año tuvimos 67.000 personas más trabajando en el país que en ese período de 2019, con niveles salariales promedio básicamente idénticos. Esto implica una mayor masa salarial e ingreso de los hogares que probablemente también tenga un correlato en el dato de pobreza que conocerá a fin de septiembre.

Nada de esto implica desconocer las dificultades importantes que la economía uruguaya está atravesan- do. La diferencia cambiaria con Argentina, y la consecuente fuga de más de USD 1000 millones de consumo, o la caída de la rentabilidad del sector agroexportador son ejemplos de esto.

Quizás uno de los aprendizajes más claros de la evolución salarial 2015-2023 es lo sensible que es el empleo a los niveles salariales. Los únicos aumentos salariales sostenibles sin perjudicar el empleo están asociados a mejoras de productividad. Estamos obligados a hilar fino y entender la realidad de cada sector; y no va a quedar otra que trabajar seriamente en la incorporación de variables de productividad en la negociación salarial. No es fácil, pero no hay otra.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar