EMILIO CAZALA
Todos en todo el mundo se enorgullecen de los testimonios edilicios que van quedando de sus antiguas y primitivas capitales y ciudades coloniales, como ocurre con nuestra pequeña Ciudad Vieja, aunque ya no represente demasiado aquella época española, arrasada por la piqueta del progreso. Ha sobrevivido sin embargo un trocito de aquel período, como casonas como la de Figari, Arquitecto Toribio, de los Ximénez hoy Liga marítima Uruguaya, Museo Romántico, la casa de Oribe, inquilinatos y residencias, recuperaciones que mayormente fueron logradas por los esfuerzos privados como el de Dante Iocco en Rincón 412 (casa de los Antuña y antes de los Yeregui) y el de la casa de Figari en Misiones y 25 de Agosto.
Pero nos ha quedado un formidable patrimonio de un Montevideo contemporáneo de fuerte ascendencia europea y se diría de perfil y gusto francés. Fue un Montevideo modernista, pujante, valioso y destacable intelectualmente, que por influencia y fascinación hacia Europa, se separó del resto de América Hispana, manteniendo únicamente su estrecho lazo consanguíneo con la Argentina, y algo con el Brasil, ligados o separados además por luchas históricas. Ese Montevideo de principios del siglo XX que brilló hasta 1930, año más, año menos, nos muestra precisamente un tiempo, un estado mental, una actitud de vida bien europea y hasta diríamos conservadores y tacaños a la francesa. Y una de las primeras expresiones de este espíritu pujante y renovador fue barrer con la edificación de influencia española simbolizada por la casona con su amplio patio e infaltable aljibe trasmitido por los árabes. Quien soporta seis meses de invierno uruguayo en la Casa de los Ximénez (Liga marítima)
No todo se demolió, porque por ahí quedan todavía como dijimos, en algunas calles de ciertos barrios y también próximo al puerto viviendas o ruinas que son vestigios de la España de mediados y fines del siglo XIX. Este cuadrilátero, que va desde Florida y Buenos Aires al Puerto, es el que nos llena de gratísimos recuerdos que desde 1938 logramos conocer palmo a palmo en este fragmento de ciudad.
Fue el corazón del asentamiento portuario, los barcos, de las agencias marítimas y de los Bancos, de los corresponsales navieros, de los seguros marítimos, del Lloyd’s Register, de la Bolsa de Comercio y de los representantes del comercio internacional. Y también por estas calles estaban las residencias de prestigiosos personajes empresariales, sociales y patricios del Uruguay. Con ese dinámico y optimista clima que respiraba a futuro para nuestros años jóvenes, nos conectamos con la crónica marítima desde EL PAIS. ¡Qué hermosa y lujosa ciudad era esa Ciudad Vieja, en medio del bullicio de las gentes, del ruido y campanas de los tranvías que iban por 25 de Mayo, Rincón, Sarandí, Cerrito, Solís, Zabala, Treinta y Tres, Ituzaingó. ¡qué dinamismo en esta pequeña París! ¡qué vitrinas atrapantes! Era un entorno contagiante de optimismo que ofrecía futuro para nuestros jóvenes años. Y así llegamos a conocer esta ciudad vieja.
LOS TURISTAS. Fue este un Montevideo "renacentista" que tanto nos gusta y tenemos que preservar. Una ciudad vieja que admiramos y no solamente nosotros sino los miles de visitantes europeos que desembarcan año tras año de los cruceros de turismo y cuyo primer contacto es a través de los "citytours". Son viajeros ingleses, alemanes, nórdicos, de Europa Central, de los Estados Unidos, de Australia, que quedan sorprendidos a su paso por el Banco República e inmediaciones y observan la edificación de época sobre las calles Cerrito, Zabala, Plaza Zabala, Rincón, la Plaza Matriz, la Plaza Independencia y además la limpieza y pulcritud que ven por toda esta " ciudad vieja" . Recordamos especialmente un grupo de viajeros franceses llegados en cruceros como el "Le Diamant " y el " Princess Danae ", que realmente estos sí que se llevaron una gratísima sorpresa de este Montevideo y acosaron a sus guías con cientos y cientos de preguntas sobre nuestros orígenes.
Luego que finalice la temporada haremos algunas observaciones de todo lo que se puede y debe recuperar y de cómo embellecer algunos terrenos baldíos de esta Ciudad Vieja, reciclar más casas sobre 25 de Agosto y sobre Piedras, la Plaza Garibaldi, recuperar el ahora enjaulado ex-edificio de la antigua compañía tranviaria inglesa que afea toda el área de Bancos y oficinas internacionales (Rincón y Treinta y Tres) y recuperar sobre todo el antiguo Banco de Londres sobre Zabala, cuyas sucias y negras columnas jónicas dan un aspecto de total abandono. El terreno y sucia pared que linda con el Museo Histórico Nacional y calle Zabala.
Así como cuidamos nuestra hermosa Colonia del Sacramento, que se preserva y enriquece para deleite de los uruguayos y visitantes internacionales, junto con la Fortaleza del Cerro, que es todo un espectáculo, deberíamos ver la acción del Municipio de Montevideo con ideas frescas e innovadoras junto a los privados procurando restaurar esta parte de la historia edilicia que nos va quedando y que se puede hacer sin demasiada inversión. Como por ejemplo en terrenos baldíos como el de Solís y Cerrito, con unos pocos hierros y una fuente de hormigón en el centro y algunas plantas sería un escenario más grato para el Banco de la República y para la visión y recuerdo de los turistas de los cruceros.
REFERENTES. Volviendo a nuestra ciudad vieja, felizmente en los últimos meses hemos recibido valiosos aportes de lectores del país que nos han agregado más informaciones bien valiosas a nuestras notas históricas sobre la Ciudad Vieja. Gente mayor por supuesto que recuerdan detalles de esa parte de la ciudad donde les tocó actuar en sus años jóvenes. así por ejemplo queremos nombrar a los Sres. Carcavallo; Porro, ex funcionario del Banco de la República; Bergamino, ex despachante de Aduana bien conocido; Ingeniero Katzenstein, ex funcionario de la ANP; José María Méndez y otros que iremos dando sus nombres y sus recuerdos que bien conocieron la Ciudad Vieja.
Nos decían que al lado del Bar Jauja en Bartolomé Mitre próximo a Rincón, estaba la peluquería famosa de Chichilo y enfrente estaba el Cine Doré, muy de moda entonces para una clase social alta, cuya pared daba sobre Policía Vieja y bien cerca de la Confitería Jockey Club, que entonces estaba de moda. Es una de las casas que aún está en pie.
BAR BOSTON. Otro racconto que nos han hecho es que para la gente suelta de hábitos de aquellos tiempos existían numerosos restoranes donde se comía "puchero de gallina", después de las 12 de la noche, o sea a la hora de las "aventuras". Y en la calle Andes entre Mercedes y Uruguay, con un entorno de lujo, estaba precisamente el Bar Boston, donde hasta no hace mucho estuvo un registro de telas pues allí iban los noctámbulos a degustar ese famoso plato cuyos clientes podían ser los de enfrente, los actores y cantantes del Teatro Urquiza, luego de su última función.
Era un área de la farándula bien famoso porque además en Andes y Colonia estaba el famoso Teatro Artigas de los Messuti, donde un día vimos la presentación de Katherine Dunhan y el Lido de París. Sin duda aquel Bar Boston era un prestigioso y conocido lugar de reunión donde había billares para los que se pedía hora con dos días de anticipación especialmente, para los sábados y domingos. Enfrente el Teatro Urquiza, como dijimos, a la vuelta por la calle Uruguay teníamos el famoso Hotel Campiotti, aún en pie, a una cuadra estaba y aún está la Embajada Francesa, la Tienda París Bebes en la esquina de Andes y Colonia, que se incendió y en Florida y Mercedes se levantaba un formidable edificio que abarcaba parte de Florida y de Uruguay. En su esquina estaba la empresa alemana Bayer y el resto del edificio era el Gran Hotel Florida, donde ahora está el Parking Victoria. Enfrente de este prestigioso hotel teníamos otro formidable edificio que era dependencia del Banco de la República, la Caja Nacional de Ahorros y Descuentos y que ahora ocupa el hotel Victoria Plaza en su segundo edificio que abarca toda la manzana.
Por ejemplo el señor Porro, ex antiguo funcionario del Banco República, nos recordaba que en Sarandí y Juan Carlos Gómez estaba el famoso Bazar Colón donde se vendían finísimas piezas de arte en porcelana, artefactos eléctricos de baccarat, estatuillas con reloj montados en bases de granito de Afganistán. Era un hermoso edificio demolido acerca del cual hace algún tiempo el arquitecto Gómez Platero en un programa de TV se lamentó profundamente su desaparición y no comentó bien el actual.
Donde se levantó el actual Banco República -nos dijo Porro- estaba antes el Banco Nacional, que emitía los billetes de Uruguay y el Hotel Comercial y creemos según referencias históricas que en este solar estaba primitivamente la Iglesia San Francisco. Y en este solar por la calle Zabala y Piedras estaba la Bolsa de Comercio.
NUEVA CIUDAD. Han pasado desde entonces varias décadas, la ciudad vieja fue relegada porque Montevideo demográficamente se fue agrandando y así se fueron los grandes comercios, surgió otro centro, lo que llamaríamos la "Ciudad Nueva" a partir de la Plaza Independencia.
Seguiremos.