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Copom: baja de tasa de interés a 11,25% afectaría al alza la inflación

Analistas entienden que esta reducción es una “declaración de rendición del gobierno” en su intención de llevar la inflación al rango meta.

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Banco Central del Uruguay (BCU)
Banco Central del Uruguay (BCU).
Foto: Darwin Borrelli

El Banco Central (BCU), tras la segunda reunión de su Comité de Política Monetaria (Copom) del año, resolvió una reducción de 25 puntos básicos en la Tasa de Política Monetaria (TPM), fijándola en 11,25%, según comunicó el organismo ayer. Sin embargo, analistas prevén posibles efectos alcistas sobre la inflación y entienden que esta reducción es una “declaración de rendición del gobierno” en su intención de llevar la inflación al rango meta.

De acuerdo al comunicado del BCU, esta reducción se decidió debido a “una evaluación positiva del descenso paulatino de la inflación en los últimos seis meses y de la consolidación esperada de esta tendencia en los próximos meses”.

En el año cerrado a marzo, la inflación se ubicó en 7,33% -permaneciendo fuera del rango meta del gobierno, que es entre 3% y 6%-, lo que, según consideró el Copom, confirmó la “desaceleración que se observa desde octubre 2022, a pesar de los efectos coyunturales de la sequía”.

“En particular, la inflación subyacente se redujo de manera más pronunciada y se ubica en 6,16%, el nivel más bajo en los últimos cinco años y muy cercano al techo del rango meta”, indica el comunicado.

“Por su parte, el promedio de los indicadores de expectativas de inflación que monitorea el BCU se mantuvo estable en el trimestre y es foco de atención permanente del Copom”, agrega.

A su vez, el comunicado señala que se decidió la reducción tras valorar aspectos de la coyuntura regional, internacional y local. En este sentido, en el contexto económico global, destaca que “la inflación muestra rigidez, con un descenso más lento al esperado, y la actividad económica exhibe señales de menor crecimiento en el margen por las restricciones financieras derivadas de la crisis bancaria en Estados Unidos y Europa”. De forma contraria, “las perspectivas de crecimiento para la economía china se siguen revisando al alza luego del levantamiento progresivo de las restricciones sanitarias. Mientras tanto, en la región se espera un menor crecimiento económico”, expresó.

En tanto, respecto a Uruguay destaca que la actividad creció 4,9% promedio anual en 2022, observándose en el último trimestre los primeros efectos de la sequía, los que afectaron al alza los precios de frutas y verduras, impactando así en el Índice de Precios del Consumo (IPC).

“A partir de estas consideraciones y dado el actual proceso de consolidación de una tendencia decreciente de la inflación, el Directorio del BCU decidió una reducción de 25 puntos básicos en la TPM hasta 11,25%”, señala el comunicado.

“Esta decisión es consistente con la continuidad de la política monetaria contractiva y con el objetivo de continuar los esfuerzos para la convergencia de la inflación y sus expectativas, aun rígidas, en el horizonte de política monetaria. Los movimientos futuros de la TPM estarán condicionados por la evolución de las expectativas de inflación de los distintos agentes económicos”, agrega.

En febrero, el BCU decía que su “guía” para las decisiones de tasa de interés era la convergencia de las expectativas de inflación a la meta de entre 3% a 6%. En febrero las expectativas eran 6,7% a 24 meses, ahora son 6,85%. Pese a la no convergencia, resolvió bajar la tasa.

Analistas económicos se expresaron ante la reducción de la TPM y señalaron algunos de los posibles efectos que podría causar.

En este sentido, el analista independiente y exintendente de Regulación Financiera del BCU, José Antonio Licandro, dijo a El País que la decisión “es una declaración de rendición” del gobierno y el BCU en su intención de llevar la inflación al rango meta. Las expectativas de inflación publicadas por el Central (ver aparte) vieron una suba en los próximos 24 meses, lo que según Licandro es “contradictorio”, porque “se ha repetido hasta el cansancio que lo que guía a la TPM no es la inflación corriente sino las expectativas”.

“Ahora se cambió el discurso. Se baja la TPM porque la inflación viene bajando”, dijo y explicó que era algo esperado al diluirse en este semestre el impacto que había tenido sobre los precios, a nivel internacional, la guerra en Ucrania.

“Desgraciadamente se está cumpliendo lo que advertí el año pasado en mis columnas. La falta de autonomía pone a la política monetaria al servicio del gobierno de turno. La cercanía de las elecciones y los shocks adversos (sequía fundamentalmente), hacen que el gobierno se preocupe más por la actividad en el corto plazo, por razones electorales, haciéndose eco de algún modo a los lobbies exportadores”, agregó.

Por otra parte, el economista Aldo Lema expresó que la decisión del Copom podría generar “alguna presión alcista” en el tipo de cambio, como también “caídas en las tasas nominales, sobre todo cortas (curva algo menos invertida)” y “cierta alza en expectativas de inflación”.

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