Redacción El País
Ya hace dos semanas que trabajadores de molinos comenzaron a tomar medidas a raíz de las negociaciones salariales, que podrían afectar el abastecimiento de panificados si aquellas perduran en el tiempo.
Fuentes del sector de panificados dijeron a El País que la preocupación de quienes elaboran estos productos y trabajan con molinos harineros creció en los últimos días debido a los paros y ocupaciones que se han visto en los molinos.
Las medidas consistieron, en un comienzo, en paros de dos y tres horas, que luego llegaron a paros de 24 horas y ocupaciones de molinos, en donde no permitían “la entrada y salida de camiones”, impidiendo la entrega de harina a los industriales panaderos.
Ante esta situación, industriales explicaron a El País que la falta de aviso sobre estas medidas por parte de los molinos, generaba incertidumbre sobre el abastecimiento de productos, ya que contaban con harina para esta semana pero el horizonte temporal para la resolución del conflicto es desconocido.
Sin embargo, este jueves suspendieron las medidas y comenzaron a trabajar, por lo que hay molinos que podrían comenzar a entregar harina a partir del martes o miércoles.
No obstante, este miércoles hubo una reunión tripartita con la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), para avanzar en las negociaciones. La próxima semana volverán a reunirse nuevamente.
Entre las reivindicaciones presentadas por los trabajadores de los molinos se planteó la reducción de la jornada laboral, de 48 horas semanales a 40 horas. A su vez, se busca contar con profesionales para la cobertura de salud mental, que atiendan casos relacionados con adicciones e intentos de suicidio, y el aumento del salario, según publicó el periódico La Diaria.
En tanto, el pedido de reducción de la jornada laboral se derivó a comisiones bipartitas de cada molino, llevando a que, de obtenerse un acuerdo en este planteo, será por empresa y no de forma colectiva.
Tras ser consultados por El País sobre la situación, desde la Comisión Gremial de Molinos prefirieron no dar declaraciones mientras continúan en negociaciones.
En tanto, industriales panaderos criticaron el “secretismo” con el que se ha manejado la situación desde los molinos, ya que no fueron alertados de las medidas sindicales para que pudiesen prever la falta de entregas de harina y evitar un desabastecimiento de esta materia prima.
“¿Qué tengo que hacer? ¿Mando a todos al seguro de paro hasta que pueda volver a producir?”, cuestionaron ante la posibilidad de que continúen las medidas.
Argentina
En esta línea, señalaron que la alternativa de importar harina de Argentina “es muy complicada” debido a que los panificados “son muy sensibles” al cambio de harina, ya que esta afecta la calidad y sabor del producto.
Del mismo modo, el presidente del Centro de Industriales Panaderos (CIPU), Álvaro Pena, dijo que no ve como posibilidad la importación de harina y sostuvo que esta negociación salarial se da en un contexto “muy complicado” por la situación en Argentina.
Además de la coyuntura económica que vive el país vecino, en donde muchos insumos están subvencionados, lo que genera una brecha en la competitividad con los productos argentinos y los locales, resaltó los productos que ingresan por contrabando, los cuales afectan negativamente al sector.
En este sentido, Pena señaló que, así como el contexto argentino “se ha comido mucha cosa de Uruguay, como la Noche de la Nostalgia”, también está impactando en el sector de los panificados.
Del mismo modo, sostuvo que esta situación va a incidir en la negociaciones salariales, ya que los productos argentinos “cinchan” los precios de los panificados uruguayos hacia abajo, además de que el comercio “está achicado”.
“¿Con qué movés salarios si no vendés?”, cuestionó el presidente del CIPU.
Por otra parte, señaló que desconoce el planteo sindical de la rebaja laboral a 40 horas semanales, pero entiende que esto no es propio de su sector sino que se debe a una discusión general.
A su vez, dijo que se requieren otros análisis para determinar la posibilidad de esta rebaja de la jornada laboral, pero entiende que esta discusión “va por otro lado”, ya que se está en un año preelectoral, y no “por las negociaciones salariales”.
Por otro lado, fuentes del sector señalaron que para la próxima cosecha de trigo, debería verse una baja en los precios de los panificados, ya que el precio internacional del commodity ha caído, pero esto dependerá de si se decide trasladar la baja a los consumidores finales.