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En las últimas semanas, las noticias de quiebras de bancos en Estados Unidos (como el Silicon Valley Bank) y la compra (rescate) del banco suizo Credit Suisse por parte del UBS, sacudieron al mundo financiero. En ese contexto, ¿en qué situación están los bancos en Uruguay? Un informe de la calificadora de riesgo Moody’s -al que accedió El País- tiene las respuestas.
Según el informe, los bancos en Uruguay “enfrentarán condiciones operativas estables, respaldadas por un crecimiento económico modesto”.
Añade que “la confianza empresarial se ha beneficiado del éxito de la administración actual en el cumplimiento de los objetivos de su regla fiscal por tercer año consecutivo, lo que confirma el compromiso del gobierno con su marco fiscal. A pesar de eso, la demanda de préstamos probablemente será más modesta en 2023 en comparación con el año anterior, en medio de un escenario de altas tasas de política tanto en Uruguay como en Estados Unidos”.
Por otro lado, Moody’s señala que “los índices de préstamos problemáticos aumentarán gradualmente desde los niveles históricamente bajos de 2022 y las sólidas reservas continuarán amortiguando los riesgos de los activos”.
“Los bancos aumentarán la originación de préstamos de consumo no garantizados denominados en pesos para fortalecer los márgenes, lo que contribuirá a un aumento en la morosidad de los préstamos. Esperamos que el índice agregado de préstamos problemáticos de los bancos calificados aumente del 2% registrado en septiembre de 2022, pero se mantenga por debajo del 3,6% informado a fines de 2020. Esto respalda nuestra visión de una tendencia estable para la calidad de los activos en el sistema”, afirma la calificadora de riesgo.
“Sin embargo, esperamos un aumento gradual en la morosidad de los préstamos respaldado por el crecimiento de los préstamos de consumo”, advierte.
Según el informe, “la gran participación de los créditos a empresas en dólares de bajo riesgo y el financiamiento hipotecario en pesos, combinados en 63,5% del crédito total a septiembre de 2022, ayudarán a mitigar este deterioro de riesgo de activos en el sistema. Además, los bancos también mantendrán estándares prudentes de suscripción de crédito y un volumen conservador de reservas para pérdidas crediticias (6,2% de los préstamos brutos y 310% de los préstamos problemáticos para los bancos calificados en septiembre)”.
Un aspecto clave es el capital con el que cuentan los bancos. Moody’s analizó que en el caso de los uruguayos, “la capitalización se mantendrá sólida en 2023”.
“Esperamos que los índices de capital se mantengan bastante sólidos y estables en el sistema bancario, respaldados por una originación moderada de préstamos, en comparación con el año anterior. Si bien los ingresos por préstamos se desacelerarán, esperamos que los resultados finales sigan beneficiándose de las ganancias que reportarán los bancos por el efecto de la depreciación del peso en su posición neta de activos en dólares”, asegura.
“Sin embargo, el impuesto del 2,8% sobre el capital exigido a los bancos uruguayos representa un incentivo para que estos limiten un crecimiento considerable de los colchones de capital por encima de los mínimos regulatorios, lo que también contribuye a una gestión más disciplinada de su posición de capital a lo largo del tiempo”, agrega.
Apoyo del gobierno a los bancos estatales
“Los supuestos de apoyo del gobierno permanecen sin cambios. Seguimos asumiendo una alta probabilidad de apoyo del gobierno para los depósitos de los dos bancos controlados por el estado. Debido al alto nivel de dolarización en Uruguay, mantenemos nuestra opinión de que el apoyo del gobierno estaría disponible solo para los bancos estatales, ya que el Banco Central tiene una capacidad limitada para actuar como prestamista de última instancia, a pesar de la existencia de grandes reservas internacionales, y el tamaño relativamente pequeño de Uruguay”, dice Moody’s.
Ganancias
De acuerdo al informe, “la utilidad se beneficiará de las altas tasas de interés en pesos y dólares, compensando una desaceleración en el crecimiento de los créditos y mayores costos”.
Por otro lado, en 2023, “los ingresos por intereses de los bancos seguirán beneficiándose de las altas tasas de interés de referencia en Uruguay y Estados Unidos a través de sus inversiones en valores. Por el contrario, las mejoras en los márgenes de interés netos se verán frenadas por los altos costos de financiamiento, derivados de la base de depósitos de tasa fija abrumadora de los bancos y un volumen probablemente boyante de ingresos por préstamos, pero las tasas activas altas yuxtapondrán una originación de crédito más modesta”, expresó Moody’s.
Afirma que “la contribución históricamente baja de los ingresos por comisiones a los resultados finales mantendrá la rentabilidad de los bancos asociada principalmente con la actividad crediticia”.
En tanto, el informe sostiene que “la continua devaluación del peso en 2023 dará como resultado más ganancias no esenciales sobre las tenencias netas de activos denominados en dólares de los bancos, ofreciendo a los bancos espacio adicional para absorber posibles aumentos en las provisiones para pérdidas crediticias, mientras que los gastos operativos seguirán siendo altos en comparación con otros sistemas bancarios regionales. dada su naturaleza intrínsecamente rígida en Uruguay”.
Moody’s concluye que mantiene “una perspectiva estable para el sector bancario de Uruguay (Baa2 estable) para los próximos 12 a 18 meses. La actividad económica se desacelerará a un crecimiento real del 3% en 2023, frente al 5,2% de 2022, pero seguirá brindando un entorno boyante para las operaciones bancarias, a pesar de la inflación y el desempleo persistentemente elevados”.
Según el BCU, la solvencia de los bancos es “holgada”
Para Moody’s, “los bancos seguirán beneficiándose de los depósitos nacionales estables y la sólida liquidez”.
El informe señala que “reportarán un fuerte volumen de depósitos, especialmente en dólares, reflejando el alto nivel de las tasas de interés de referencia en Uruguay y en Estados Unidos, lo que motivará la inversión en depósitos a tasa fija”.
Recuerda que “en septiembre de 2022, los depósitos en dólares representaban el 77,2% del total de depósitos del sistema bancario uruguayo, reflejando la abrumadora preferencia de los depositantes por mantener inversiones en dólares. Por su parte, los depósitos de clientes no residentes representaron el 8,8% del total de depósitos”.
Por otro lado, la calificadora indicó que “la moderación en el crecimiento de los préstamos en comparación con 2022 respaldará un aumento en el volumen de activos líquidos en comparación con los activos bancarios tangibles para los bancos uruguayos en 2023, lo que probablemente lleve a que el índice regrese a los niveles reportados en 2018-2021”.
“La composición de los activos líquidos se mantendrá en línea con su tendencia histórica de largo plazo, y los bancos continuarán invirtiendo su exceso de liquidez en valores denominados en dólares y depósitos en bancos extranjeros”, agrega.
Por su parte, el Banco Central (BCU) en su Memoria Anual aseguró que “la solvencia de los bancos uruguayos, medida por la ratio de capital según riesgos es holgada (en promedio 1,89 veces el mínimo regulatorio que incluye requisitos por riesgo de crédito, de mercado, operacional y sistémico)”.
Además, indicó en ese documento que “los stress test elaborados por la Superintendencia de Servicios Financieros del BCU dan cuenta de que el sistema bancario soportaría en promedio un escenario de crisis severa manteniendo un nivel patrimonial razonablemente adecuado”.