¿Bajar más la inflación o cuidarse de los costos? El dilema económico que enfrenta Uruguay

Los economistas Aldo Lema, Nicolás Cichevski y Germán Deagosto debatieron sobre temas de coyuntura y política monetaria en las Jornadas Anuales de Economía del Banco Central.

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Asistentes a las Jornadas de Economía del Banco Central (BCU).
Foto: BCU.

En la “Mesa de coyuntura y política monetaria” de las Jornadas Anuales de Economía del Banco Central (BCU), los economistas Nicolás Cichevski (CPA Ferrere), Tamara Schandy (Exante), Aldo Lema (Vixion Consultores) y Germán Deagosto (Universidad Católica) coincidieron en señalar la importancia de consolidar la inflación que se alcanzó (4,5%) y que se mantenga dentro del rango de tolerancia lo más posible. Asimismo compartieron la visión de que existe autonomía “de hecho” del BCU, pero habría que consignarlo “en lo legal”. En otro orden, destacaron la importancia de continuar con el proceso de desdolarización que comenzó a impulsar el BCU.

Según Lema, Perú y Chile lograron desdolarizar sus economías justamente luego de bajar la inflación, y opinó que Uruguay está en condiciones para ir en ese sentido.

Por su lado, Deagosto mencionó que uno de los principales desafíos de Uruguay es lograr que la desinflación alcanzada sea más simétrica (en relación con los sectores transables y no transables). En tanto, Schandy se preguntó “¿qué pasará con las expectativas si la inflación llega un poco arriba de 4,5%?”. Por eso es importante mantenerla, “para fortalecer el anclaje de las expectativas y evitar sorpresas en los presupuestos y objetivos de las empresas, y en el crédito”, advirtió.

Aldo Lema.
Aldo Lema.
Foto: Archivo El País.

Otro de los ejes de discusión en la mesa fue la comunicación de la política monetaria. Deagosto dijo que en tiempos de auge de líderes populistas, relaciones difíciles —como la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y la del expresidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell—, además del descreimiento de la gente en las instituciones, es aún más relevante que siempre la comunicación y “persuasión” de la ciudadanía en algunos temas claves.

En ese marco, recordó un estudio reciente que señala que más del 50% de los encuestados piensa que el gobierno no logrará mantener su política monetaria en los próximos dos años. “Esto muestra que hay margen para mejorar la comunicación”, afirmó Deagosto.

Para Cichevski, es probable una baja del crecimiento potencial de Uruguay a futuro (por el cambio demográfico que avanza), por lo que también será necesaria una política monetaria más fluida y clara.

“Uno de los cambios que ya hizo el nuevo presidente de la Fed (Kevin Warsh) fue formar un grupo de comunicación”, notó Schandy. Y dijo que el BCU también ha emprendido un camino de mejorar en ese sentido, lo que redunda en su credibilidad e impacta en las decisiones que toman los agentes económicos.

Nicolas Cichevski
Nicolas Cichevski.
Foto: Archivo El País

“La comunicación abierta y transparente es lo que nos protege de las presiones políticas y cooperativistas”, destacó Lema, acotando que “mayor claridad no necesariamente es mayor certeza”. Resaltó la relación entre el compromiso institucional, la comunicación y la educación en política monetaria. A su juicio, en Uruguay se necesitan más especialistas y más cursos en política macromonetaria, y los analistas en la materia no difunden suficientemente sus estudios.

También consideró que habría que potenciar la expansión de los equipos técnicos en el BCU, y valoró que el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) haya comenzado a exponer sus explicaciones al Parlamento.

Cichevski mencionó que la pauta salarial pasará a discutirse para tres años, lo que “va a ser determinante para la inflación y la credibilidad”. Advirtió asimismo que el contexto fiscal será desafiante.

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Tamara Schandy, socia y economista de Exante
Francisco Flores. El País

Respecto a bajar la meta de inflación (por debajo del 4,5%), Schandy se preguntó que habría que analizar mejor “a qué nivel, en qué momento hacerlo, cuál es el mandato político, qué alineación tendrá esa baja con otros indicadores (definiciones salariales, planificación fiscal, etcétera), qué beneficios podría traer versus los costos del cambio, y qué efectos tendrá o no en el bienestar social”.

A su turno, Lema planteó: “Hay que llegar rápido a los estándares del 2% o 3% de inflación, porque tiene impacto positivo en el bienestar”. Recordó que, cuando la inflación estaba en el orden del 8% en el país, el mensaje era que estaba “lejos de ser un drama”. Pero, en los últimos años se comprobó que se podía bajar sin afectar el empleo ni la actividad.

Germán Deagosto

“La inflación es una enfermedad en la moneda; por eso el BCU tiene que actuar”, concluyó Lema.

De su lado, Deagosto opinó que hay que balancear mejor los costos y beneficios de, eventualmente, ir muy rápido en bajar la inflación.

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