En los últimos dos años, Talleres Don Bosco recibió unas 490 solicitudes de empresas interesadas en incorporar personal, provenientes de 18 de los 19 departamentos del país. Son unas 20 por mes, prácticamente una por cada día hábil, y no todas logran ser respondidas. A veces faltan egresados disponibles; en otros casos, las búsquedas corresponden a especialidades que la institución todavía no ofrece. Ese desajuste entre lo que buscan las empresas y la oferta de formación fue uno de los puntos de partida de "El oficio tiene futuro", un conversatorio organizado por Talleres Don Bosco para poner sobre la mesa el presente de la educación técnica y las oportunidades que ofrece para jóvenes que están definiendo su trayectoria educativa. La actividad, realizada el pasado miércoles 7 de octubre en la institución, reunió a referentes del mercado laboral, empresas, egresados, educadores y familias, y combinó datos sobre empleo con experiencias concretas del mundo empresarial y de quienes se formaron en distintos oficios.
Para el padre Sebastián Ferreyra, director de Talleres Don Bosco, esas consultas empresariales también funcionan como una señal para la institución. "Muchas veces no logramos cubrir la demanda con la que las empresas llegan a Talleres Don Bosco", explicó. Según los registros del centro, tres de cada cuatro solicitudes recibidas están vinculadas con mecánica automotriz y mecánica industrial, aunque también existe demanda en carpintería e instalaciones eléctricas. A eso se agregan búsquedas en áreas que hoy no forman parte de sus capacidades formativas, como sanitaria, automatización o refrigeración.
Los oficios cambian al ritmo de la tecnología
La discusión, sin embargo, no pasa solamente por formar más personas para cubrir vacantes. También implica revisar qué significa hoy aprender un oficio. Ferreyra señaló que todavía persiste una mirada que ubica a la formación técnica como una alternativa de menor valor frente a otros recorridos educativos. Esa percepción, sostuvo, convive con una realidad laboral en la que los técnicos necesitan manejar conocimientos cada vez más complejos.
Por ejemplo, un mecánico ya no trabaja únicamente sobre los sistemas tradicionales de un vehículo, y la expansión de los híbridos y eléctricos obliga a actualizar saberes y procedimientos. Algo similar sucede en otras áreas atravesadas por la automatización, la digitalización y la incorporación de nuevas tecnologías.
Durante la apertura del conversatorio, Ferreyra lo planteó en términos concretos, haciendo hincapié en que hoy un técnico puede diagnosticar con herramientas digitales, intervenir sobre vehículos híbridos y eléctricos, programar o automatizar sistemas, interpretar planos, calcular y resolver problemas. "En el oficio hay manos, ciertamente, crean y se movilizan. Pero junto con las manos hay inteligencia, conocimiento, precisión, creatividad y responsabilidad", afirmó.
Esa transformación también se reflejó en el panel, del que participaron Carolina Domínguez, de Interagrovial; Rodrigo Arágor, de Cardoc; Pablo Ferrer, de Zona M y presidente de la Asociación de Industriales de la Madera y Afines del Uruguay (Adimau); y Guillermo Altez, de Suatilco, varios de ellos formados en Talleres Don Bosco. Las distintas experiencias mostraron recorridos que no necesariamente permanecen atados a la especialidad con la que una persona comenzó a trabajar. Un oficio puede ser la puerta de entrada a otras funciones, áreas de mantenimiento, emprendimientos propios o nuevas instancias de formación.
Uno de los puntos que atravesó la conversación fue precisamente la necesidad de seguir aprendiendo. La experiencia acumulada sigue teniendo peso, pero a la destreza manual se suman capacidades como interpretar un plano, comprender las necesidades de un cliente, resolver problemas y adaptarse a tecnologías que modifican los procesos de trabajo.
Qué buscan las empresas además del conocimiento técnico
El encuentro también incorporó la mirada del Monitor de Mercado Laboral de Advice. Su editor responsable, Mauricio Milano, presentó algunas de las tendencias que la consultora observa en la demanda vinculada a los oficios y destacó su capacidad para funcionar como una puerta de entrada al empleo calificado para los jóvenes. Su exposición también puso el foco en la continuidad educativa. La formación inicial permite ingresar al mercado, pero la mayor especialización amplía las posibilidades y ofrece, en términos relativos, mayor estabilidad frente a los puestos de entrada. Milano remarcó que continuar estudiando después del bachillerato técnico cobra especial importancia en un mercado que exige perfiles capaces de desenvolverse con creciente autonomía.
También destacó que las empresas no evalúan únicamente conocimientos específicos y entre las competencias que aparecen de manera recurrente en los procesos de selección mencionó la responsabilidad, el compromiso, la prolijidad y la capacidad de resolver tareas sin una supervisión permanente.
La continuidad educativa fue otro de los puntos en los que coincidieron las distintas miradas del encuentro. Ferreyra destacó que uno de los atributos de la formación en oficios es precisamente que permite combinar una inserción laboral relativamente temprana con la posibilidad de seguir estudiando, profesionalizarse y obtener nuevas certificaciones.
"El oficio es una posibilidad muy potente de generar un proyecto de vida autónomo, con futuro", señaló. Para el director, entrar en contacto con el mundo del trabajo y comprobar que se puede crear, reparar o producir algo también tiene una dimensión personal que excede la salida laboral inmediata.
En momentos en que muchas familias comienzan a definir las opciones educativas para el próximo año, Talleres Don Bosco mantiene abiertas las inscripciones para sus bachilleratos. Por información, la institución dispone del teléfono 091 555 055.
El desafío para Talleres Don Bosco pasa ahora por mantener ese diálogo con las empresas y traducirlo en decisiones educativas. Ferreyra sostuvo que los pedidos que hoy quedan sin respuesta ayudan a detectar áreas en las que pueden surgir nuevas propuestas, al tiempo que obligan a actualizar las existentes frente a sectores que evolucionan rápidamente.
Durante "El oficio tiene futuro", Talleres Don Bosco anunció la incorporación de un Curso Inicial de Detailing, una nueva propuesta de cursos cortos orientada al cuidado, la corrección y la protección profesional de la estética de vehículos. La formación estará a cargo de Nicolás "Nico" Acosta, piloto de drift de Toyota Gazoo Racing y detailer profesional en Carlab, y apunta tanto a personas que ya trabajan en el sector automotor como a quienes buscan comenzar a desarrollarse en esta actividad.
El programa se dividirá en tres módulos:
- lavado y limpieza de exteriores e interiores
- corrección de pintura mediante técnicas de pulido
- aplicación de distintas alternativas de protección
También incluirá aspectos vinculados con atención al cliente y gestión del servicio.
La propuesta prevé prácticas sobre vehículos reales desde el primer módulo, grupos reducidos y certificación de Talleres Don Bosco. El requisito de ingreso es contar con primaria completa.
El curso se realizará los días 20 y 21 de noviembre, con cupos limitados. Las inscripciones se realizan por WhatsApp al 098 001 024.