Lincoln’s reunió a clientes y amigos en el Hotel Palladium para compartir una jornada protagonizada por sus productos y también por la historia detrás de esta empresa familiar que lleva más de seis décadas en el mercado uruguayo. Durante el encuentro, organizado por Lara Sabaj —de la empresa Distinto by Hodara Planners—, se exhibieron artículos que forman parte de su amplia propuesta de regalos corporativos y se repasaron los principales hitos de una trayectoria marcada por la innovación, el trabajo y la búsqueda de nuevas oportunidades.
Todo empezó en 1963, cuando Lincoln Kamil tenía apenas 18 años. El local había sido adquirido por su padre en plena zona comercial de la Avenida 18 de Julio y, frente a la posibilidad de irse a Buenos Aires a vender autos usados, decidió quedarse y asumir aquel proyecto familiar. Comenzó prácticamente desde cero. Los primeros estantes del negocio fueron, literalmente, vasos colocados de pie con tablas de madera encima, que oficiaban de estantes y donde se acomodaban las carteras y billeteras.
Más de 60 años después, aquella imagen contrasta con una empresa que incorpora tecnología de forma permanente a sus procesos, productos y sistemas de gestión, y cuenta con más de 750 productos dentro de su propuesta de regalos empresariales. Sin embargo, hay algo que permanece intacto.
Así lo indicó Natalie Kamil, directora de Lincoln’s, durante una entrevista realizada por Cata Ferrand en el encuentro: «La calidez, la atención a los detalles para el cliente, las ganas de innovar y estar siempre a la vanguardia siguen siendo nuestros pilares».
En esa historia familiar también ocupa un lugar muy especial Reina, esposa de Lincoln Kamil y una figura fundamental en la construcción de la identidad de la empresa. Su dedicación, su enorme capacidad de trabajo y, especialmente, su buen gusto dejaron una marca profunda en Lincoln’s. Reina tuvo siempre una forma muy particular de mirar: enseñó a observar los detalles, a cuidar la presentación y a entender que la diferencia muchas veces está en aquello que parece pequeño. También supo generar un vínculo muy especial con el equipo de trabajo, creando cercanía, pertenencia y una manera de trabajar en la que las personas siempre fueron importantes.
De una oportunidad de mercado a una nueva unidad de negocio
La incursión de Lincoln’s en los regalos empresariales comenzó en 1999, de la mano de Alejandro Kamil, otro de los directores de la empresa. En aquel momento, identificó un nicho que estaba sin explotar. Junto a sus padres Lincoln y Reina, decidieron embarcarse en una nueva propuesta de regalos empresariales para hacerles llegar a las empresas uruguayas.
Los comienzos fueron exigentes. Conseguir clientes implicaba un proceso completamente manual: llamadas telefónicas, visitas a empresas, presupuestos, muestras personalizadas y numerosas instancias antes de concretar una venta. En aquella primera etapa predominaban los productos de escritorio, como portablocks, portatacos y carpetas, además de juegos de truco y portafolios.
Con el tiempo, la propuesta se amplió y Lincoln’s también comenzó a innovar en categorías que luego se convertirían en parte de su identidad. Fue pionera, por ejemplo, en desarrollar materas, termos y mates elaborados con materiales nobles y con una estética más sofisticada, que no existía en el mercado uruguayo.
Alejandro comenzó ese camino junto a Daniel D’Oliveira, su amigo de la infancia, quien continúa vinculado al área de regalos empresariales. En los primeros años ambos se ocupaban de todo: fabricación, venta, embalaje, entrega, cobranza y posventa.
A ellos se sumó desde los inicios Humberto Revelez, quien lleva 30 años en la empresa y fue un apoyo fundamental durante una etapa de intenso crecimiento, marcada incluso por noches de trabajo en la fábrica para cumplir con los plazos de entrega.
Natalie se incorporó a la empresa en 2001, luego de recibirse de contadora y trabajar en KPMG. La transformación fue progresiva. De aquella empresa artesanal se pasó a una estructura con sistemas, tecnología y, actualmente, herramientas de inteligencia artificial.
También cambió la manera de gestionar el stock: si antes se fabricaba principalmente a partir de los pedidos, hoy Lincoln’s cuenta con más de 750 productos disponibles para regalos empresariales y una logística propia que permite ofrecer entregas rápidas.
Aun con esa profesionalización, la empresa conserva una dinámica familiar en la toma de decisiones, en el vínculo cotidiano con los equipos y en la manera de pensar cada nuevo proyecto. Esa combinación entre tradición, cercanía y evolución tecnológica es uno de los rasgos que define a Lincoln’s.
Una oferta que busca anticiparse
La evolución también alcanzó a los productos. La empresa comenzó con una propuesta vinculada a los artículos tradicionales de marroquinería y escritorio y fue incorporando tendencias, colores, materiales y nuevas categorías a partir de los cambios en los hábitos de los consumidores.
En el segmento corporativo, esa estrategia se traduce en una oferta que incluye productos como termos, mates y parrilla, pero también mochilas, artículos de tecnología, linea sustentables, térmicos y una línea de playa que incorporó este año con sombrillas y sillas, entre otras opciones.
A esa variedad se suma desde el año pasado la representación exclusiva de regalos empresariales Hugo Boss en Uruguay, un hito que la empresa considera especialmente significativo dentro de su posicionamiento en el segmento de regalos corporativos de lujo.
También evolucionó el vínculo con las empresas. «Antes nos llamaban para pedir un producto puntual. Hoy, nos cuentan cuál es su objetivo, su público y su presupuesto, y nosotros les damos la solución completa», explicó Natalie.
En ese sentido, la compañía pasó de posicionarse como un proveedor de productos a trabajar como un aliado estratégico para las organizaciones. La confiabilidad es un atributo central: «Nuestra palabra es lo que nos sigue distinguiendo».
Así, más de seis décadas después, Lincoln’s continúa con la familia al frente, una oferta cada vez más amplia y una mirada puesta en las nuevas demandas del mercado.
Si su fundador pudiera ver hoy aquel negocio, Natalie imagina que estaría orgulloso de lo construido. Aunque probablemente, fiel a su espíritu, también estaría preguntando cuál es el próximo nivel.
Más información disponible en lincolns.com.uy y a través del teléfono +598 99 412 998.