El Prof. Michael A. Cusumano es reconocido por su trabajo académico en estrategia, innovación y desarrollo de ecosistemas tecnológicos. En la charla de UM Connects 2026, abordará la temática «Cómo acelerar ecosistemas de innovación y casos de éxito internacionales».
Cusumano y su equipo se han pasado la vida investigando sobre la innovación en si misma. Por ejemplo: ¿cómo se generó Microsoft, Apple e Intel? ¿Qué condiciones se tuvieron que dar para que crecieran? ¿Se pueden replicar? El académico sostiene que la innovación no es improvisación. Hay condiciones que son necesarias, aunque no sean todas las condiciones suficientes. Si estas condiciones básicas necesarias no se dan, y por más que se invierta dinero en innovación, ésta queda a medio camino, desde su visión.
A continuación el diálogo con el académico.
Desde su perspectiva, ¿qué distingue a los ecosistemas de innovación que producen de forma consistente empresas globales de aquellos que no logran ir más allá de casos aislados de éxito?
Los ecosistemas que producen de manera consistente empresas globales exitosas comparten varias características, según mi experiencia. Primero, suelen originarse en universidades y en emprendedores con una base técnica sólida, como en software o biotecnología. Segundo, cuentan con un concepto de producto atractivo para un mercado relativamente amplio. Tercero, como consecuencia de los dos factores anteriores, logran levantar capital y construir un equipo fuerte. Cuarto, tienen dentro del equipo a alguien que entiende de marketing y ventas — es decir, cómo conseguir clientes.
Ha estudiado durante décadas tanto startups como grandes empresas establecidas. ¿Qué hacen bien los ecosistemas de innovación exitosos al equilibrar el emprendimiento con compañías incumbentes fuertes?
Las grandes empresas establecidas necesitan mecanismos para renovar continuamente su tecnología o las bases de sus productos y servicios. Una forma excelente de hacerlo es ubicarse cerca de una gran universidad de investigación o de un laboratorio público de investigación, o bien cerca de un clúster de otras empresas tecnológicas. Las grandes firmas pueden contratar personas provenientes de esas empresas o laboratorios, o colaborar con startups surgidas de esos mismos espacios, o incluso adquirirlas. En otras palabras, el mismo ecosistema de innovación que produce startups también puede generar nuevos emprendimientos o nuevos productos y servicios dentro de empresas establecidas. Estas últimas suelen ser más lentas para innovar. Tienden a enfocarse demasiado en sus clientes actuales y en sus líneas de producto existentes. Aun así, este proceso ha funcionado tanto en Boston como en California.
Gran parte de su investigación pone el énfasis en la ejecución más que en las ideas por sí solas. ¿Dónde suelen fallar los países al traducir estrategias de innovación en impacto económico real?
La innovación y la comercialización no ocurren tanto a nivel de los “países”, sino más bien a nivel de las empresas. Sin embargo, hemos visto algunos países, como Japón, volverse gradualmente demasiado dependientes de la innovación incremental dentro de empresas establecidas, con relativamente poca actividad emprendedora en comparación con otros países, desde Estados Unidos hasta Brasil. En Japón, esto se debe a que existe pleno empleo para los jóvenes en la economía tradicional y a un fuerte “miedo al fracaso” entre la población joven. En otros países, los fondos semilla y el capital de riesgo no están fácilmente disponibles para las startups. Este es un problema común en todo el mundo.
La innovación basada en ciencia y el deep tech están ganando protagonismo a nivel global. ¿Qué condiciones son esenciales para que la investigación logre llegar exitosamente al mercado?
En la innovación basada en ciencia y el deep tech, muchas ideas son teóricamente posibles, pero el costo y el tiempo necesarios para construir un producto o sistema comercial impiden que haya suficiente inversión para llevarlas al mercado. Para que la comercialización sea viable, los problemas científicos deben estar resueltos y los desafíos de ingeniería deben ser previsibles, incluso si resultan costosos. Si los obstáculos para la comercialización son previsibles, los inversores y emprendedores pueden calcular el valor potencial del mercado de la innovación, suponiendo que todo avance más o menos como se espera. Por ejemplo, recientemente los científicos concluyeron que es posible construir un reactor de fusión y contener las reacciones mediante campos magnéticos y láseres. Como resultado, hoy existen inversiones comerciales en varias startups de reactores de fusión, aun cuando la inversión necesaria para cada una asciende a varios miles de millones de dólares solo para construir prototipos. Aun así, las empresas construirán esos prototipos y veremos reactores de fusión comerciales en un plazo de 5 a 10 años.
Con base en su experiencia asesorando organizaciones y gobiernos, ¿qué rol deberían desempeñar de manera realista las universidades dentro de los ecosistemas de innovación y qué roles deberían evitar?
Las universidades deberían invertir en ciencia básica, por supuesto, y también mantener relaciones estrechas con empresas interesadas en incorporar nuevos avances científicos en sus productos y procesos. En general, considero que puede surgir un problema de conflicto de intereses entre los objetivos educativos y los comerciales cuando las universidades otorgan financiamiento semilla a estudiantes o profesores y toman participación accionaria en sus startups. Existen formas de separar el financiamiento del proceso educativo, por ejemplo, mediante oficinas independientes dentro de la universidad que manejen los temas de inversión y participación accionaria, y a través de directorios independientes. Sin embargo, cada vez más universidades están cruzando esta línea, por lo que es previsible que aparezcan más conflictos de interés. El objetivo principal de las universidades debería ser la educación y la investigación básica que amplíe el conocimiento. No obstante, existe una fuerte presión por generar ingresos, y sin reglas de gobernanza estrictas, los conflictos resultan inevitables.
Pensando en los próximos 10 a 15 años, ¿qué cambios estructurales cree que más influirán en la evolución de los ecosistemas de innovación a nivel global?
Hoy, prácticamente todas las grandes universidades de los principales países están incorporando más cursos y actividades para fomentar el emprendimiento tecnológico. Habrá cambios estructurales en universidades y gobiernos para acelerar estas iniciativas y tratar de generar más riqueza para las economías locales y mayores ingresos para las universidades.
¿Qué consejo le daría a los países pequeños que buscan competir en innovación a escala global sin intentar replicar modelos pensados para economías mucho más grandes?
Los países pequeños pueden igualmente contar con universidades excelentes y participar en ecosistemas globales de investigación, comercialización y financiamiento. Israel, Finlandia y Dinamarca son buenos ejemplos. Las universidades y los gobiernos deben promover asociaciones e inversiones internacionales. También es importante contar con investigación de nivel mundial en las universidades locales, al menos en algunas áreas de especialización.