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Diez años de Prosepac: cómo creció junto al avance de la movilidad eléctrica y las nuevas demandas en Uruguay

Con más de 3.500 soluciones vendidas, la empresa amplió su operación desde el mercado residencial hacia flotas, edificios y proyectos de carga de mayor escala y gestión.

Juan A. Zorrilla de San Martín, y Rubens B. Ramponi, directores de Prosepac
Juan A. Zorrilla de San Martín, y Rubens B. Ramponi, directores de Prosepac

Cuando poco se hablaba de autos eléctricos en Uruguay, buena parte del trabajo de Prosepac Movilidad Eléctrica consistía en explicar qué era un cargador y por qué no bastaba con conectarlo a un tomacorriente común. Hoy, según datos de la compañía, supera las 3.500 soluciones de carga vendidas y crece entre clientes que necesitan abastecer flotas, estacionamientos o edificios.

La firma fue creada el 17 de octubre de 2016 por los ingenieros Rubens Ramponi y Juan Zorrilla de San Martín, dos años después de haber fundado Prosepac SRL, dedicada a servicios de ingeniería eléctrica especializada. «Éramos entusiastas en el tema, como lo seguimos siendo ahora», recordó Zorrilla, director de la compañía. En aquel momento, señaló, la presencia de vehículos eléctricos se concentraba principalmente en camionetas de UTE y los primeros taxis. «Fundamos Prosepac Movilidad Eléctrica con el objetivo de cerrar ese círculo», complementó.

De explicar a vender

El cambio de escala se aceleró especialmente en 2024, cuando las ventas de vehículos eléctricos en Uruguay se cuadruplicaron, según Zorrilla. Ese año, la empresa comenzó a recibir consultas de intendencias, automotoras, compañías que electrificaban sus flotas y un número creciente de particulares. La estructura también cambió, ya que pasó de cuatro a más de diez colaboradores y amplió su oferta desde cargadores portátiles de carga lenta hasta equipos rápidos de 120 kW o más.

El hogar continúa concentrando la mayor cantidad de equipos vendidos, pero el segmento empresarial e industrial es el que muestra mayor dinamismo. Empresas de logística, servicios técnicos y comercio, entre otras, comenzaron a incorporar varios vehículos eléctricos y necesitan resolver cargas simultáneas, muchas veces durante la noche y con sistemas que permitan administrar el consumo.

Ese cambio también modificó el tipo de proyecto. En hogares, los equipos más demandados son los cargadores de corriente alterna de 7 y 22 kW. En empresas crecen los cargadores rápidos de corriente continua, entre 40 y 120 kW o más, además de las soluciones con software de gestión.

«Hace unos años la consulta típica era de un particular con su primer auto. Hoy recibimos cada vez más consultas de empresas que renuevan su flota y quieren saber cuánto van a ahorrar y cómo organizar la carga de diez o veinte vehículos sin disparar la factura de energía», señaló Zorrilla.

Cargador de Prosepac Movilidad Eléctrica
Prosepac Movilidad Eléctrica

Salto de escala

La relación con UTE se remonta a los primeros proyectos de Prosepac en movilidad eléctrica: los cargadores adquiridos por el ente en sus primeras licitaciones fueron suministrados por la empresa e instalados en el centro de carga para taxis de la calle Joanicó, inaugurado en 2017. La compañía también participó con equipamiento y proyecto en los primeros tramos de la ruta eléctrica junto con UTE y DUCSA.

Actualmente, mediante licitaciones públicas, Prosepac suministra cargadores y realiza el mantenimiento de más de 200 puntos de la ruta eléctrica en el interior del país. «Competir en licitaciones con muy altas exigencias nos confirmó que el camino de la especialización era el correcto», sostuvo Zorrilla.

La empresa también buscó diferenciarse por integrar distintas etapas del servicio, y además de vender equipos, asesora sobre la solución más adecuada, realiza la instalación y puesta en marcha, capacita a los usuarios y ofrece mantenimiento y taller propio. A eso sumó una marca propia de cargadores, con selección de proveedores, control de calidad, stock de repuestos y tres años de garantía.

Carga inteligente

A medida que aumenta la cantidad de vehículos y puntos de carga, también crece la necesidad de administrar mejor la energía disponible. Los edificios y estacionamientos, por ejemplo, requieren medir y asignar el consumo de cada usuario y distribuir la carga entre varios equipos. Cuando los vehículos tienen alta rotación, la empresa diseña estaciones con cargadores rápidos desde 40 kW, supervisadas de forma remota. Zorrilla afirmó que este tipo de proyectos es hoy el que más crece.

Prosepac también incorporó vehículos eléctricos livianos con baterías de litio, desde todoterrenos 4x4 hasta carros tipo golf y minibuses, orientados a barrios privados, hoteles, viñedos, campos de golf y chacras. A la vez, desarrolla una plataforma digital propia para conectar usuarios con infraestructura de carga, pensada para edificios, estacionamientos y carga pública.

La mirada de la compañía está puesta además en tecnologías que permitan integrar el vehículo con la gestión energética de hogares y empresas. Entre las posibilidades que sigue de cerca aparecen el uso inteligente de energía generada por paneles solares para cargar el auto y, a futuro, el aprovechamiento de parte de la batería del vehículo durante horas pico para reducir el costo del consumo energético.

«Sin embargo, lo esencial no cambia: quien maneja un vehículo eléctrico debe poder cargarlo con seguridad y tranquilidad», concluyó Zorrilla.

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