ESTADOS UNIDOS

Trump, aislado, condena el ataque al Capitolio y reconoce la derrota electoral

El aislamiento político y la indignación popular por el asalto al Congreso, finalmente hicieron que Trump cediera y anoche reconoció que se irá de la Casa Blanca.

Trump con la cabeza baja, junto al vicepresidente Mike Pence. Foto: Reuters
Trump con la cabeza baja, junto al vicepresidente Mike Pence. Foto: Reuters

A Donald Trump le quedan doce días en la Casa Blanca. Y aunque los cumpla, serán los más solitarios de sus cuatro años en el poder. El presidente saliente se ha aislado cada vez más, confía en un pequeño grupo de asesores leales y arremete contra aquellos que no hacen lo que les ordena, como el vicepresidente Mike Pence, que no cedió a las presiones de Trump para bloquear la certificación de la victoria del demócrata Joe Biden en las sesiones del Congreso el caótico miércoles.

Trump se aísla y lo aíslan, ya que varios jerarcas de su gobierno han renunciado en las últimas horas, y otros evitan hablar con él.

Cuatro personas murieron durante el asalto al Congreso, incluyendo una mujer a la que le disparó la policía.

Trump ha arremetido repetidamente contra Pence, en público y en privado, por negarse evitar que el Congreso certifique la victoria de Biden.

Un exfuncionario del gobierno dijo que la ruptura entre los dos era profunda y que no se volverían a hablar nunca más.

Trump estaba extremadamente agitado el miércoles, yendo del Despacho Oval al comedor privado, cada vez más enojado y ensimismado, dijo una fuente.

Ayer jueves, Trump entregó la Medalla de la Libertad a Annika Sorenstam y Gary Player, jugadores del Salón de la Fama del Golf. La ceremonia, que normalmente es con público, se realizó a puerta cerrada.

Trump se ha rodeado de un grupo cada vez más reducido de leales que atienden a sus caprichos, entre los que se encuentran el director digital Dan Scavino, el asesor personal John McEntee, el asesor comercial Peter Navarro, el escritor de discursos Stephen Miller y el abogado personal Rudy Giuliani.

Condena al ataque.

El aislamiento político y la indignación popular por el asalto al Congreso, finalmente hicieron que Trump cediera y anoche reconoció que se irá de la Casa Blanca. Lo hizo a través de su cuenta de Twitter, luego de que la red social volviera a habilitarlo tras 12 horas suspendido.

Partidarios de Trump el miércoles durante el ataque al legislativo. Foto: AFP
Partidarios de Trump el miércoles durante el ataque al legislativo. Foto: AFP

“El Congreso ha certificado el resultado (de las elecciones). Una nueva Administración llegará al poder el 20 de enero. Ahora me centraré en asegurar una transición de poder tranquila, ordenada y sin problemas”, afirmó. Algo similar había dicho por la mañana (ver página B2), aunque en esa ocasión sin condenar a la turba que asaltó el Congreso, lo que sí hizo anoche.

“Este momento llama a la sanación y a la reconciliación”, dijo Trump, un día después de incitar a miles de sus seguidores a que marcharan al Capitolio. Se refirió al “atroz ataque al Capitolio”, y se declaró “indignado por la violencia, la ilegalidad y el caos”.

“Los manifestantes que se infiltraron en el Capitolio han profanado la sede de la democracia. A aquellos que se implicaron en actos de violencia y destrucción: ustedes no representan a nuestro país. Y a aquellos que rompieron la ley: pagarán por ello”, recalcó.

El discurso de Trump contrastó completamente con el que emitió mientras sus simpatizantes vandalizaban el Capitolio este miércoles, cuando tardó más de dos horas en pedirles que abandonaran el Congreso y lo hizo diciéndoles: “Les queremos, váyanse a casa”.

Ola de renuncias.

Su reconocimiento de la derrota y la condena al asalto al Congreso, lo hizo en medio de una ola de renuncia en su gobierno.

La secretaria de Transporte Elaine Chao -casada con el líder republicano del Senado Mitch McConnell- renunció ayer jueves. “Esto me ha perturbado de tal forma que no puedo ignorarlo”, dijo Chao sobre los incidentes en el Congreso.

Otros asesores, incluyendo al enviado para Irlanda del Norte Mick Mulvaney y el principal asesor sobre Rusia, Ryan Tully, también renunciaron. Se esperan más salidas en estas horas.

Ya el miércoles habían renunciado el asesor adjunto de seguridad nacional Matt Pottinger y la portavoz de la primera dama Melania Trump, Stephanie Grisham.

Destitución de Trump.

El aislamiento político de Trump coincide con una movida demócrata para destituirlo y que asuma Pence hasta el cambio de mando a Biden el 20 de enero.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijeron que Pence debería invocar la Constitución para destituirlo. Si eso no sucede, añadieron, el Congreso debería actuar rápidamente para expulsar a Trump a través de un juicio político.

La demócrata Nancy Pelosi, de extensa trayectoria política, fue reelegida presidenta de la Cámara de Representantes. Foto: AFP
La demócrata Nancy Pelosi, de extensa trayectoria política, fue reelegida presidenta de la Cámara de Representantes. Foto: AFP

“Estamos en una situación muy difícil en nuestro país mientras Donald Trump se siente en la Casa Blanca”, sostuvo Pelosi. Destituir a Trump “es una urgencia de suma importancia”, agregó, acusándolo directamente de un “intento de golpe” de Estado.

Miembros del gabinete de Trump han discutido la posibilidad de invocar la enmienda 25ª de la Constitución para destituirlo. Pero varias fuentes republicanas dijeron que era poco probable que el intento de invocar la enmienda prospere, dado al poco tiempo que le queda a Trump en el cargo.

Es más, el vicepresidente Pence se opone a invocar la 25ª enmienda, pese a la presión de los demócratas y algunos republicanos, informa el New York Times el jueves.

"Terroristas domésticos".

A todo esto, Biden denunció los repetidos ataques de Trump a la democracia, sin comentar los crecientes llamados a destituirlo.

La toma del Capitolio fue “uno de los días más oscuros en la historia de nuestra nación”, dijo Biden desde su bastión de Wilmington. Biden se dijo convencido de que si los que protestaban hubieran sido manifestantes antirracistas, como los del movimiento Black Lives Matter, habrían sido tratados “muy distinto”. “Todos sabemos que eso es cierto, y es inaceptable”, afirmó, calificando de “terroristas domésticos” a los que asaltaron el Congreso.

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