El presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, y el electo, José Antonio Kast, se reunieron para limar asperezas ayer domingo, a cuatro días del traspaso de mando, después del quiebre por un proyecto de cable submarino chino. “Doy por superadas las diferencias que pudieran haber existido. Le garantizo a los chilenos y chilenas que el miércoles 11 de marzo tendremos un cambio de mando impecable”, dijo Boric en conferencia de prensa tras reunirse con Kast por una hora en el palacio presidencial de La Moneda en Santiago.
El mandatario indicó que el fin de la reunión fue retomar la entrega de información importante para el próximo gobierno y asegurar la transparencia.
El objetivo “es que no haya ninguna duda de la plena voluntad de transparencia en todo lo relevante (...) Particularmente en materias que son de Estado, de seguridad”, señaló Boric. “Concordamos en que haríamos todo lo necesario para que este sea un acto republicano de cambio de mando”, dijo Kast tras la reunión.
El presidente electo había terminado abruptamente el martes las reuniones de transición tras acusar a Boric de no compartir información sobre un proyecto que implica la construcción de un cable de fibra óptica por parte de la multinacional China Mobile para unir Asia con las costas chilenas.
Actualmente, la cobertura digital de Chile depende casi totalmente de cables que pasan por Estados Unidos.
El gobierno estadounidense estima que el proyecto entre China y Chile socava la seguridad regional. De acuerdo a las autoridades locales, la iniciativa está todavía en etapa de evaluación.
El mandatario izquierdista Boric entregará el poder edyrmiércoles al ultraderechista Kast, quien gobernará por un período de cuatro años.
Política de Kast
El combate contra el crimen organizado y la mano dura contra la migración irregular son las principales banderas de José Antonio Kast, que este miércoles 11 de marzo asume el poder con la promesa de “recuperar la grandeza de Chile”.
Un lema tan grandilocuente y efectista, en clave casi electoral, que según los expertos choca con una realidad que no es ni tan rosa como la presenta la Administración saliente ni tan negra como la pinta el todavía presidente electo, que en las últimas semanas ha recuperado un discurso electoralista de corte “trumpista” para tratar de recuperar el relato. Y que ha tenido eco en todos sus futuros ministros, con decenas de llamamientos a la comprensión y la paciencia ya que en seguridad y migración, dos de los temas que más preocupan a la población y que movilizaron gran parte del voto “no se solucionan en un día”, como ha llegado a advertir el propio Kast.
Lo cierto es en los asuntos que más preocupan, la alta sensación de inseguridad, la migración y la penetración creciente del crimen organizado, el Gobierno entrante se va a encontrar con una reforma estructural emprendida por su predecesor que ha modernizado las instituciones y las ha reforzado desde el Ministerio de Seguridad como innovación principal y punto de partida.
La supuesta invasión de migrantes irregulares, principalmente venezolanos, y su identificación con la criminalidad es otro de los eslóganes de Kast, en la misma línea que la ultraderecha europea y el trumpismo. En Chile hay cerca de un millón de venezolanos, la mayoría integrados y con un aporte a los ingresos fiscales de 1,03 % totales del país -0,15 % del PIB nacional- según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).
Con información de AFP y EFE