SAN PABLO | AFP
San Pablo, la mayor ciudad de Brasil y su capital económica, conmemora este domingo los 450 años desde su fundación, una fascinante historia construida con el café, la industria y una inmigración masiva llegada de todos los rincones del mundo.
"San Pablo era una ciudad genuinamente paulista, hoy es una ciudad italiana", escribió en 1900 el cronista Moreira Pinto. En 1885, 71.000 de los 130.000 habitantes de San Pablo eran inmigrantes extranjeros. Todavía hoy, casi uno de cada diez de sus habitantes lleva en la ciudad menos de diez años.
Lo que hizo a la ciudad fueron el riquísimo ciclo de café y la masiva industrialización, ambos motores de la economía de Brasil y de la llegada de inmigrantes de todo el mundo.
Entre 1910 y 1920 Brasil produjo cerca de dos tercios del café mundial —el llamado ‘oro verde’ que causó fervor en los más exquisitos círculos de Estados Unidos y Europa— y las haciendas paulistas fueron responsables del 70%. Señoriales casas todavía en pie en la avenida Paulista, su principal centro financiero, son testimonio de esa época.
INMIGRANTES. La producción de café requería de grandes dosis de mano de obra, en un momento en que la esclavitud, concentrada en el nordeste con el cultivo del azúcar, era abolida (1888). Ello propició la llegada masiva de inmigrantes en barcos fletados por el gobierno y los hacendados paulistas.
Hasta 1932 se calcula que Brasil recibió 4,5 millones de inmigrantes y la mitad se quedó en el estado de San Pablo. Fueron inmigraciones que hoy integran la variada amalgama de la ciudad, llegadas de Europa, Japón y Líbano.
Hoy Brasil alberga la mayor comunidad de origen japonés del mundo, 1,5 millones de personas, la mayoría concentradas en San Pablo.
Esta ciudad tiene un barrio japonés (Libertade), ha adaptado el sushi a los menús populares junto a la brasileñísima feijoada, y la caipirinha de sake es una versión de moda del tradicional cóctel.
"La ciudad es hoy algo así como Chicago y Manchester juntos", dijo en 1917 el alcalde Washington Luis. Comenzaba el ciclo de la industria, que marcó el crecimiento vertiginoso y descontrolado de San Pablo.
En 1900 tenía 239.820 habitantes; en 1954 eran 2,7 millones y ya era el mayor parque industrial de América Latina. Hoy tiene 10,4 millones de habitantes en su estricta área municipal, y 18 millones con la metrópoli, que integran 39 municipios.
SHOCK. Sin duda, la "Sampa" de hoy causaría un profundo shock en sus primeros habitantes, padres jesuitas que encontraron en esa tierra indígena "aires fríos y temperados como los de España", y que el 25 de enero de 1554 iniciaron la construcción del colegio de jesuitas que dio lugar a la Villa de San Pablo, destinado a catequizar.
A lo largo de su historia, San Pablo ha llegado a desempeñar un papel político clave. Primero en la Revolución Constitucionalista, cuando en 1932 se convirtió en campo de batalla para tratar de restaurar el régimen democrático.
Posteriormente, concentró el grueso de las protestas para la democratización del país, incluidas las grandes huelgas históricas lideradas por el hoy presidente Luiz Inácio Lula da Silva al final de la década de 1970.