El fútbol paraguayo vuelve a quedar bajo la sombra del narcotráfico tras el estallido del Operativo Nexus II, una investigación que puso al descubierto cómo figuras del deporte profesional se habrían transformado en piezas clave del engranaje logístico de Sebastián Marset. El protagonista de esta caída es Víctor Centurión, un arquero de trayectoria respetada que supo ser campeón con Olimpia y defender los colores de la selección paraguaya, pero que hoy es un prófugo de la justicia, acusado de coordinar vuelos clandestinos cargados de cocaína proveniente de Bolivia y Colombia.
La investigación, liderada por la fiscal Ingrid Cubillas, revela que Centurión dejó los tres palos para integrarse a una célula criminal que se desprendió de la estructura original del "narco uruguayo de las mil caras".
Según las autoridades, el exdeportista no solo facilitaba el transporte de sustancias hacia Brasil y Europa, sino que también utilizaba el entorno del club Rubio Ñu para blanquear activos mediante transferencias de jugadores infladas y contratos de sponsoreo ficticios, consolidando un esquema de lavado que operaba a la vista de todos.
El vínculo entre Víctor Centurión y Sebastián Marset
La conexión entre ambos nació en 2021, cuando Marset desembarcó en el club Rubio Ñu como inversor y contratista. En aquel entonces, el uruguayo utilizaba la fachada de la empresa Total Cars para inyectar dinero sucio en la entidad deportiva. Centurión, ya en el ocaso de su carrera, fue uno de los fichajes estelares de esa gestión. Sin embargo, la relación trascendió lo deportivo: la fiscalía detectó que la organización utilizaba transferencias de juveniles a clubes de la segunda división de Grecia para justificar el ingreso de divisas, pagando comisiones a familiares directos de Marset y ocultando el rastro del dinero.
Cocaína por aire y encomiendas a España
Más allá del lavado de activos, la célula "Nexus" mantenía operativa una ruta de tráfico internacional de alta frecuencia. Centurión es señalado como el articulador de los arribos de droga en pistas clandestinas, cuyo cargamento luego se fragmentaba: una parte alimentaba el mercado local y otra se enviaba a España oculta en aparatos electrónicos despachados desde el Aeropuerto Silvio Pettirossi. Este esquema logístico es considerado una "franquicia" de la red que alguna vez lideró Marset, manteniendo los mismos métodos de exportación a través de la hidrovía Paraná-Paraguay.
Un crimen que conecta las piezas del rompecabezas
La peligrosidad de esta red no se limita al tráfico; los investigadores encontraron un nexo directo con el asesinato de Mauricio Schwartzmann, el exgerente de Marset acribillado en 2021. Durante los allanamientos de Nexus II, se incautó un arma que coincide con la utilizada en aquel sicariato. Esta conexión vincula a los actuales prófugos con la megacausa A Ultranza Py y el entorno del fiscal asesinado Marcelo Pecci, demostrando que, aunque los cabecillas cambien o se escondan, la estructura criminal sigue operativa y ramificada en los niveles más profundos del Estado y el deporte paraguayo.
Por Germán de los Santos, La Nación/GDA
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