VILLA GESELL
Continúa el operativo de búsqueda de los ejemplares cuya presencia tiene en vilo a la ciudad desde esta madrugada.

“Se suspenden las clases del turno tarde por presencia de pumas en la ciudad”. El mensaje oficial del municipio argentino de Villa Gesell que alcanza a todas las escuelas del distrito impacta y dimensiona el escenario que esta comunidad enfrenta desde esta madrugada, cuando las cámaras de seguridad permitieron advertir la presencia de dos ejemplares de esa especie tanto en el frente costero como en la muy céntrica Avenida 3, a paso lento entre mesas y sillas de un bar todavía cerrado.
La medida con ánimo de prevención se resolvió antes del mediodía y ya avanzado el operativo –incluso con refuerzos arribados desde La Plata– para intentar ubicar y capturar a este par de felinos salvajes, que son parte de la fauna autóctona de las cercanías, pero visitantes tan inéditos como inesperados en el casco urbano.
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— Mataco (@Mataco01117717) July 14, 2022
La medida con ánimo de prevención se resolvió antes del mediodía y ya avanzado el operativo –incluso con refuerzos arribados desde La Plata– para intentar ubicar y capturar a este par de felinos salvajes, que son parte de la fauna autóctona de las cercanías, pero visitantes tan inéditos como inesperados en el casco urbano.
Sin embargo, no es el primer caso registrado en la costa. Hace casi tres años, en la vecina localidad de Ostende, otro puma generó conmoción cuando se movía por los parques hasta treparse a la copa de un pino. Allí quedó acorralado y al alcance del personal especializado, que lo capturó con un certero disparo de dardos anestésicos. Se supo luego que era un animal que, contrario a la legislación vigente para la especie, estaba en cautiverio.
“La captura es el último recurso”, dijo a La Nación el guardaparques Juan Ordóñez, que se desempeña en la cercana Laguna Grande, en el distrito de General Madariaga, y junto a otros colegas se acercó para compartir el esfuerzo de rastrillaje para dar con los pumas.
Considera que la prioridad es ubicarlos y facilitar condiciones para que, en la medida de las posibilidades, los animales –que, en principio, serían dos— puedan salir solos de la ciudad y reencontrarse con su hábitat natural.
Además, dijo a La Nación que la especie tiene presencia en la zona, pero del otro lado de la ruta 11, ya en el sector de campos y bosques, mucho más aptas para sus costumbres que el frente de playas que abunda al este de esa autovía.
“Tenemos antecedentes de pumas atropellados en la ruta”, recuerda sobre experiencias que confirman ese movimiento que tienen entre zonas de campo abierto y las más habitadas del distrito.
Los pumas son especie protegida en la provincia de Buenos Aires y lo saben bien los cazadores, que a escondidas se mueven en la zona y cada tanto suelen exhibir solo ante colegas las fotos de cuando ilegalmente logran hacer blanco sobre alguna de estas piezas.
El protocolo para capturar y poner a salvo a los animales
Ante la consulta de La Nación, desde el Ministerio de Desarrollo Agrario provincial, de donde depende la OPDS, indicaron que en Villa Gesell ya hay técnicos y veterinarios para intentar capturar a los pumas. También están participando otros organismos especialistas, como Mundo Marino.
Por lo pronto, están siguiendo a los ejemplares y existen, en principio, dos opciones para rescatarlos: sedación o una trampa para llevarlos a una jaula.
Una vez que sean capturados, los pumas podrían ser puestos a resguardo en algún sitio municipal o trasladados a la Estación de Cría de Animales Salvajes (ECAS) que está en La Plata y aloja a ejemplares durante su transición hasta el destino final, que podría ser un refugio.