Pakistán está bajo una serie de ataques que arrojaron unos 190 muertos en tan solo dos días

Fuerzas de seguridad iniciaron una fuerte persecución de los responsables; los ataques apuntaron a bancos, cárceles, comisarías e instalaciones militares.

Personas se reúnen mientras otras recogen artículos reciclables junto a un vehículo incendiado en una carretera a las afueras de Quetta el 1 de febrero de 2026, un día después de un ataque de separatistas baluchis. El 1 de febrero, las fuerzas pakistaníes buscaban a los separatistas responsables de una serie de ataques coordinados en la conflictiva provincia de Baluchistán, y el gobierno prometió tomar represalias tras la muerte de más de 190 personas en dos días.
Cerca de Quetta. Personas recogen artículos reciclables, después de ataques de separatistas.
Foto: AFP fotos

Las fuerzas de seguridad de Pakistán buscaban ayer domingo a los responsables de una serie de ataques separatistas en distintos puntos de la provincia de Baluchistán, que dejaron más de 190 muertos en dos días. Los ataques del sábado apuntaron a bancos, cárceles, comisarías e instalaciones militares.

El balance es de al menos 31 civiles y 17 miembros de los servicios de seguridad fallecidos, según Sarfraz Bugti, el ministro principal de Baluchistán, a los que hay que sumar al menos 145 atacantes muertos.

Además el subcomisionado del distrito de Nushki habría asido secuestrado, dijo un funcionario a la prensa.

El Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), el grupo separatista más activo de la provincia, reivindicó los ataques en un comunicado. La organización, considerada como “terrorista” por Estados Unidos, afirmó que atacó instalaciones militares así como a agentes de la policía y de la administración civil con tiroteos y atentados suicidas.

El servicio de internet móvil lleva más de 24 horas bloqueado en toda la provincia, donde hay carreteras cortadas y los trenes no circulan.

En la ciudad de Quetta, la capital de Baluchistán, las principales calles y comercios estaban desiertos ayer y la población seguía en sus hogares por miedo. En varías calles se veían fragmentos de metal y vehículos destrozados.

Según el ministro principal de la provincia, todos los distritos atacados vuelven a estar en seguridad ayer. “Los estamos persiguiendo, no los dejaremos escapar tan fácilmente. Nuestra sangre no es tan barata. Los perseguiremos hasta sus refugios”, dijo en rueda de prensa.

El ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, aseguró sin dar pruebas que el ataque tuvo el apoyo de India.

“No perdonaremos a ningún terrorista involucrado en estos incidentes”, declaró tras llegar a Quetta.

Desde hace décadas Pakistán enfrenta una insurgencia separatista en Baluchistan, una provincia rica en minerales fronteriza con Afganistán e Irán. Los isurgentes llevan a cabo frecuentes ataques armados contra las fuerzas de seguridad, los extranjeros y los pakistaníes procedentes de otras regiones.

Baluchistán es la provincia más pobre y extensa de Pakistán y los separatistas acusan al gobierno pakistaní de explotar su gas natural y sus de la provincia sin que la población se beneficie de ello.

Los ataques del sábado se produjeron un día después de que el ejército informara de la muerte de 41 insurgentes en dos operaciones separadas en la provincia.

“Fue uno de los ataques más audaces en la región en los últimos años, ya que, a diferencia de otros atentados, tuvo lugar a plena luz del día”, señaló Abdul Basit, de la S. Rajaratnam School of International Studies en Singapur.

Varios vídeos del BLA muestran a mujeres insurgentes y según el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, al menos una de las atacantes suicidas era una mujer joven.

Huída

Unas 70.000 personas han abandonado sus hogares en el valle de Tirah, en el noroeste de Pakistán, ante el temor a una inminente operación del Ejército contra grupos insurgentes en la frontera con Afganistán, informaron ayer fuentes oficiales.

“Hasta ahora, más de 12.000 familias han salido del valle de Tirah y se han registrado con nosotros. Esas 12.000 familias representan a unas 70.000 personas”, dijo Talha Rafiq, comisionado asistente de la localidad de Bara, quien estima que el total de desplazados podría alcanzar las 19.000 familias.

El desplazamiento, que se produce bajo condiciones de frío extremo y nieve en el distrito de Khyber, ha vaciado ya cerca del 80 % de este enclave.

Este éxodo en el noroeste coincide con una de las jornadas más sangrientas de los últimos años en Pakistán, en la provincia de Baluchistán (sur), donde el Ejército intenta recuperar el control tras una ofensiva masiva de separatistas que ha dejado más de un centenar de muertos en ataques coordinados.

El Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), el principal grupo talibán del país y aliado de los talibanes afganos, opera en el norte, mientras que el BLA, los baluchis separatistas, lo hace en el sur.

Aunque los grupos armados son distintos, el desafío para Islamabad es una pérdida de control territorial que ha obligado al mando militar a movilizar tropas en dos frentes simultáneos.

Con información de EFE y AFP

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