HISTORIA

Nuevas pistas de la respuesta de Pío XII ante el Holocausto

El papa Francisco ordenó la apertura de los archivos de Pío XII en 2019: revelaciones surgen de documentos del Vaticano, pero sigue la polémica.

El Papa Francisco, Monseñor Leonardo Sapienza y Monseñor Luis Maria Rodrigo Ewart. Foto: AFP.
Francisco aparece durante una audiencia difundida por streaming desde el Vaticano. Foto: AFP.

Cuando el Vaticano abrió sus archivos del pontificado de Pío XII, durante la Segunda Guerra Mundial, el historiador de la Universidad Brown, David Kertzer, estuvo entre los primeros en la fila. Al igual que otros académicos, Kertzer estaba ansioso por analizar los documentos de un Papa -está bajo consideración hace tiempo para ser declarado santo- cuya respuesta al nazismo y al Holocausto han sido centro de fieros debates.

Algunos han situado a Pío XII como el pontífice que permaneció vergonzosamente en silencio mientras los nazis masacraban a los judíos. Otros sostienen que Pío XII trabajó fuera de la escena pública para alentar a la Iglesia Católica a salvar a miles de judíos y otras víctimas de la persecución.

Ahora comienzan a salir nuevos documentos de los archivos que ofrecen una mirada inicial de lo que puede surgir de decenas de miles de hojas que los académicos clamaban poder estudiar desde hace décadas. El pontificado de Pío XII se extendió entre 1939 y 1958.

En un artículo publicado el jueves pasado en The Atlantic, Kertzer reveló documentos desconocidos que incluyen un memorándum que recomendaba a Pío XII que no hiciera una protesta formal cuando la Gestapo detuvo a 1.000 judíos en Roma, el 16 de octubre de 1943, para deportarlos a Auschwitz.

Caso.

Kertzer también encontró una serie de documentos que revelan que jerarcas del Vaticano dieron instrucciones a sacerdotes en Francia para resistir la entrega de dos chicos judíos que estaban bajo el cuidado de católicos y fueron bautizados cuando mataron a sus padres en Auschwitz, pese a fallos de la Justicia de Francia que ordenaron la entrega de los menores a su tía.

El desafío de la Iglesia ante los esfuerzos de la tía por tener a los dos chicos -Robert y Gérald Finaly- ocupó títulos de los diarios a nivel internacional, incluyendo la tapa de The New York Times. Los documentos muestran que Pío XII estuvo informado, aun cuando religiosas y monjes franceses fueron detenidos bajo acusación de secuestro de los chicos.

Los nuevos documentos citados por Kertzer indican que la familia finalmente prevaleció, y los hermanos fueron llevados a Israel, donde todavía residen. Kertzer sugiere que el horror del Holocausto no tuvo efecto para suavizar la posición del Vaticano.

Papa Francisco en la Basilica San Pedro. Foto: AFP
Papa Francisco fue quien dispuso la apertura de los archivos. Foto: AFP

Funcionarios del Vaticano puestos en conocimiento del artículo de Kertzer, no respondieron a múltiples pedidos para que comentaran el mismo.

Por otra parte, Kertzer dijo que una nota y un memorándum de 1943 -los dos fueron traducidos y publicados en el artículo de The Atlantic- no están incluidos en el volumen del Vaticano que aborda hechos de 1943. La omisión dio lugar a “sospechas de que los cuatro académicos jesuitas pudieron tener reparos de publicar detalles que podían dar una imagen desfavorable al Papa y al Vaticano”, dijo Kertzer en una entrevista vía Skype desde su casa en Maine (Estados Unidos). “Francamente, eso lo confirma”.

Pero, otras personas que estudian la historia de la Iglesia estiman que al apresuramiento por encontrar joyas ocultas en los archivos puede resultar en una comprensión selectiva de los hechos.

Obligación.

Matteo Luigi Napolitano, profesor de historia de la Universidad de Molise, quien ha escrito varios libros favorables sobre Pío XII, sostiene que los académicos tienen la obligación de estudiar los archivos en profundidad. “No se puede publicar una primicia tras otra solo porque se estuvo en la biblioteca durante unos pocos días”, indicó Napolitano, quien es miembro del Comité Pontificio de Ciencias Históricas. “No es la manera de trabajar. No es un método histórico”.

Kertzer trabajó pocos días en los archivos debido a que el COVID-19 obligó al Vaticano a cerrar sus puertas, aunque continuó la investigación con el historiador de la Iglesia, Roberto Benedetti. Los documentos incluyen páginas que Kertzer describe como “cargadas de lenguaje antisemita”.

Cuando el papa Francisco ordenó la apertura de los archivos de Pío XII, en 2019, dijo: “La Iglesia no teme a la historia”. Asimismo, señaló que el pontificado de Pío XII incluyó “momentos de serias dificultades, de decisiones atormentadas y de prudencia humana y cristiana”.

Recomendación para protestar en privado ante el embajador alemán

En un documento sobre las detenciones de judíos en Roma, en 1943, el reverendo Pietro Tacchi Venturi, un estrecho asesor, propuso a Pío XII que dijera que los alemanes no tenían necesidad de usar la violencia contra los judíos en Italia porque las leyes raciales de Musolini eran “suficientes para contener a la minúscula minoría judía dentro de los límites apropiados”. Asimismo, Tacchi Venturi escribió: “No se entiende ni el motivo ni la necesidad de volver sobre un tema del que el gobierno de Mussolini considera que ya se ocupó”.

La propuesta de Tacchi Venturi fue rechazada en un memorándum escrito por el sacerdote Angelo Dell’Acqua, que buscó persuadir a Pío XII que no presentara una protesta formal por la acción nazi y en cambio hablara en privado sobre el tema con el embajador de Alemania para “recomendarle que no agravara aún más la situación de los judíos que ya de por sí resulta grave”.

Digitalizan archivos y el acceso tiene lentitud

El historiador romano Roberto Benedetti, explicó que si bien los archivos fueron abiertos en marzo, los académicos no tienen acceso total a cada documento porque algunas partes de los archivos todavía están en proceso de inventario y de digitalización. Mientras el archivo de la Secretaría de Estado se encuentra online, lo que da a los académicos amplio acceso, en el archivo apostólico los investigadores están limitados a ver tres documentos por la mañana y dos por la tarde. “La documentación es inmensa, por lo que imagino habrá muchas publicaciones sosteniendo posiciones diferentes”, dijo Benedetti.

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