WASHINGTON | AP
El presidente George W. Bush y su colega argentino Néstor Kirchner tratarán esta semana de iniciar una nueva etapa más amplia y constructiva en las relaciones de sus países y quizás ponerse en un punto desde el cual mirar el futuro con borrón y cuenta nueva, dijeron analistas argentinos.
Kirchner se manifestó optimista de obtener respaldo de los Estados Unidos en las difíciles negociaciones de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Ojalá que el presidente Bush nos apoye para alcanzar acuerdos con el FMI. Las relaciones con los Estados Unidos son de vital importancia para nuestro país, siempre y cuando esas relaciones sean maduras, sinceras y amplias", declaró Kirchner el domingo al diario Clarín.
La Argentina busca un acuerdo por tres años con el Fondo, para renegociar el pago de unos 13.500 millones de dólares.
La actitud de Kirchner fue criticada ayer por Carlos Escudé, quien fue asesor de la Cancillería durante el gobierno de Carlos Menem.
"Bush pondrá a Kirchner en la encrucijada de decir si somos o no aliados de Estados Unidos y por lo tanto si somos o no merecedores de su apoyo", sostuvo en un artículo en el diario Página 12.
Para Miguel Díaz, analista del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), "ha llegado el momento de ver dónde están las relaciones y cuál es su futuro".
ELOGIOS. Kirchner llegará precedido por comentarios favorables de funcionarios del Fondo Monetario Internacional y el Departamento del Tesoro. Los elogios a sus decisiones en casi ocho semanas de gobierno parecen haber disipado las reservas iniciales hacia un político que se distanció de Estados Unidos en la campaña con una marcada retórica antiestadounidense.
"Creo que aquí vemos un esfuerzo de abrir un canal de comunicación y asegurar unas buenas relaciones entre la Casa Blanca y la Casa Rosada de Buenos Aires", dijo Steve Johnson, analista de temas latinoamericanos de Heritage Foundation, una institución conservadora.
Johnson y Díaz coincidieron en que esas nuevas relaciones podrían seguir el modelo de las ya proyectadas entre Estados Unidos y Brasil en la reciente reunión entre Bush y el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.
Argentina, como Brasil, tienen en común su participación en el Mercosur y su deseo de negociar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovida por Bush, a partir del fortalecimiento de la alianza aduanera que crearon con Paraguay y Uruguay en 1991, así como la reciprocidad en el acceso a los mercados.
Pero están también ligados a las instituciones de Washington por su enorme deuda externa y su búsqueda de capitales para promover el empleo y lucha contra el hambre. Estados Unidos ha demostrado una evidente inclinación hacia Brasil, y el persistente condicionamiento de su apoyo a un estado transparente y capaz de sostener su propio desarrollo económico lo ha alejado a su vez de Argentina.
Argentina fue el país latinoamericano que más había buscado aproximarse a Estados Unidos en la última década, particularmente durante el gobierno del presidente Carlos Menem. Este logró para su país un estatus de "aliado militar" extra-OTAN y envió tropas de apoyo a la guerra en Irak de 1991.
Una década más tarde, Argentina, con un gobierno de transición encabezado por Eduardo Duhalde, no respaldó la nueva guerra en Irak.
CASO AMIA. En el orden interno, el gobierno argentino dispuso anoche la apertura de los archivos secretos de las fuerzas de seguridad para profundizar en la investigación del atentado terrorista contra la mutual judía AMIA, que dejó 85 muertos y unos 200 heridos, informó el ministro de Justicia, Gustavo Beliz.
Kirchner firmó un decreto que ordena abrir esos archivos secretos para ayudar a los jueces que investigan el atentado contra la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas, cuya sede fue destruida por un coche bomba hace nueve años.
El gobierno "decidió levantar todo tipo de secreto que tiene que ver con la Policía Federal, la Prefectura y la Gendarmería en la causa AMIA", dijo Beliz en una conferencia de prensa en la que también participó el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Juan Pablo Cafiero.
El encargado de la Seguridad provincial también se comprometió a abrir los archivos de la Policía bonaerense.
A principios de julio, Kirchner le prometió a la agrupación de familiares de las víctimas del atentado "Memoria Activa" que iba a ordenar la apertura de todos los archivos, al considerar el esclarecimiento del ataque una "cuestión de Estado". La medida fue bien recibida por la comunidad judía argentina.
Denuncian 148 delitos por hora en Argentina
BUENOS AIRES - En 2002, el peor año de la economía de Argentina tras el estallido de la crisis en diciembre de 2001, se denunciaron 148 delitos por hora, 166% más que once años atrás, en una tendencia creciente que, de continuar, llevará el promedio a 170 por hora a fines de 2003, reveló un estudio no gubernamental.
La investigación fue realizada por el Centro de Estudios Nueva Mayoría que en 1991 computó 1.341 hechos ilegales denunciados por día, y en 2002 anotó 3.574, lo que implica un aumento de 166%, y un ritmo de crecimiento tal que para este año preanuncia un promedio diario de 4.088, es decir, 170 por hora.
Uno de cada cuatro episodios delictivos (25%) se produjeron en la Provincia de Buenos Aires, que alberga a 13,8 millones (38%) de los 36 millones de habitantes del país sudamericano.
Le siguen la ciudad de Buenos Aires, de 2,7 millones de habitantes con 17% de las denuncias; la provincia de Córdoba (centro), con 3 millones y 11%, y las de Santa Fe, con 3 millones y 8%.
Los ataques contra la propiedad y contra las personas —robos, hurtos, asaltos a mano armada, homicidios—constituyen 87% del total denunciado, en tanto que los secuestros y privaciones ilegítimas de la libertad representan 8,9%.
Otro estudio publicado ayer reveló que la clase media en Argentina se redujo del 34 al 20 por ciento de la población en seis años a causa de la crisis económica y al mismo tiempo la clase baja creció del 55 al 70 por ciento.
En comparación con los sectores medio y bajo, las penurias económicas del país se reflejaron mucho menos en la clase alta, cuyos integrantes pasaron en 2002 a representar el 10 por ciento de la población, un punto porcentual menos que en 1996.
De 1996 a 2002 el mapa socioeconómico del país cambió completamente, señala el diario "Ambito Financiero", que se hace eco del estudio realizado conjuntamente por la Asociación Argentina de Marketing y la Cámara de Control y Medición de Audiencias. AFP y EFE