SEMANA CLAVE
Gobierno argentino no espera una “solución mágica” y transmite tranquilidad a inversoresUna amplia mayoría (un 77%) rechaza la intervención del FMI.
Argentina ingresa hoy lunes en una semana clave en su negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a fin de obtener un crédito de 30.000 millones de dólares para salir de la crisis cambiaria que le estalló en los últimos días.
El hecho más significativo de la jornada será el diálogo que mantendrán por teléfono, a partir de la hora 10, los presidentes Donald Trump y Mauricio Macri. Ambos mandatarios conversarán un largo rato, con la estampida del dólar y el acuerdo con el FMI como motivos centrales de preocupación del gobierno argentino.
Dos altas fuentes de la Casa Rosada confirmaron al diario La Nación que Trump y Macri acordaron el horario de la charla telefónica, anticipada por el empresario Cristiano Ratazzi el viernes, luego de la reunión que sostuvieron varios de los principales hombres de negocios de Argentina con el presidente en la Quinta de Olivos.
En esa reunión, Macri les anticipó a los empresarios que hablaría con Trump en momentos en los que el gobierno negocia con el FMI los términos de un préstamo stand by, que le permitiría salir del "sofocón financiero" en el que se encuentra desde hace dos semanas. El préstamo a otorgar deberá ser aprobado por los países miembros del FMI, en el que Estados Unidos ocupa un lugar central.
Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Argentina son fluidas, al igual que la relación personal Trump-Macri, pero subsisten algunas diferencias en materia comercial. Hace menos de un mes, EE.UU. eximió a Argentina del impuesto a las exportaciones de acero y aluminio, pero estableció un cupo que impide a las empresas Aluar y Techint aumentar su producción destinada a la primera potencia mundial.
De todos modos, el apoyo de la Casa Blanca a Argentina en su negociación ante el FMI es claro. "Estados Unidos apoya el programa económico reformista del presidente Mauricio Macri en Argentina, que está orientado al mercado, centrado en el crecimiento y ha mejorado el futuro de Argentina", dijo el jueves la Casa Blanca en un comunicado.
Argentina también ha recibido el apoyo de China, España y Brasil.
El debate sigue igual entre los que opinan que un préstamo del FMI conllevará un fuerte ajuste para reducir el déficit (que el Ejecutivo de Macri insiste heredó del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner), y los que consideran que el actual FMI ha cambiado y ha suavizado sus exigencias.

En su último informe, el FMI auguró un crecimiento del 2% (la misma tasa que Latinoamérica en su conjunto) para Argentina en 2018.
Pero por el momento, y hasta que se concreten los convenios de préstamo con el FMI y los otros organismos que permitan materializar los planes del gobierno, la vista está puesta en la escalada del dólar.
El jefe de Gabinete de Ministros de Argentina, Marcos Peña, aseguró este fin de semana que el crédito con el FMI no es una "solución mágica", y dijo que la solución para el país está en los argentinos. "La solución para Argentina depende de los argentinos, el FMI no va a ser una solución mágica", afirmó el sábado Peña en declaraciones a la emisora local FM Blue, donde agregó que el Gobierno tiene "herramientas" y "claro el camino", por lo que reclamó "a todos los sectores de la sociedad" porque no podrán "solos".
Según el jefe de Gabinete, el FMI definió que Argentina toma "el rumbo correcto" con este crédito, del que todavía no se ha concretado una cifra, pero que los diarios especializados sitúan en 30.000 millones de dólares.
"Mientras hagamos las cosas bien, digamos la verdad y hagamos cambios concretos para la sociedad, vamos a poder seguir gobernando", dijo Peña.
Peña transmitió su convencimiento de que el pueblo argentino continúa apoyando el "cambio encabezado por Mauricio Macri", y reconoció que hablar de elecciones es, ahora, "un error". "Cuando uno tiene que pedir plata lo primero que te piden es demostrar que vas a poder pagarlo", explicó sobre las exigencias que la entidad, y aclaró que cuando se acude al FMI no es "por una crisis sino para evitarla".
Peña insistió en que los inversores deben tener confianza y acusó de nuevo a la herencia recibida de los gobiernos kirchneristas, de quienes dijo recibieron "un enorme déficit, una economía con un cepo y un cúmulo de decepciones por muchos años".
Carrió: "golpe cambiario" contra Macri
La diputada de Cambiemos Elisa Carrió denunció ayer domingo la existencia de un "golpe cambiario" orquestado para destituir al presidente Mauricio Macri.
"En la historia de la Argentina hay fundadores y oportunistas, siempre, en todas las épocas. Hoy hay gente que juega con la patria. Quieren hacer un golpe cambiario para destituir a un presidente", dijo Carrió en la presentación del libro El Origen, de Mariana Zuvic, parlamentaria del Mercosur y fundadora de la Coalición Cívica Río Gallegos.

La imagen positiva del presidente Mauricio Macri cayó a menos de 40% mientras la mayoría de los argentinos rechaza las negociaciones con FMI y ven con pesimismo el futuro, según un sondeo de opinión divulgado ayer domingo. La encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) reveló que el 37,7% de los encuestados tiene una imagen positiva sobre Macri y un 62,7%, negativa, seis meses después de que la coalición de gobierno Cambiemos se impusiera en las legislativas.
Es la opinión negativa más alta y la positiva más baja sobre la imagen de Macri desde que inició su mandato en diciembre de 2015, de acuerdo al sondeo del CEOP realizado entre un millar de personas de todo el país y publicado por el diario Página/12.
El 76,9% consideró negativa la inesperada decisión del gobierno de recurrir al FMI para obtener un nuevo crédito stand-by en medio de presiones cambiarias, y solo el 20,9% aprobó esa salida.
"Se debe tener en cuenta que la memoria colectiva se nutre de malos recuerdos de tiempos indeseados que se asocian al temido FMI", explicó Roberto Bacman, director del CEOP.
Otra encuesta de la consultora DAlessio Irol-Berensztein conocida hace unos días, había mostrado que el 75% consideró "inadecuado" acudir al FMI, y que 66% responsabilizó al gobierno por la crisis cambiaria.
Fragilidad a vaivenes externos
La petición de Argentina de un crédito al FMI es un síntoma de la fragilidad y la dependencia del exterior que tiene el gobierno de Mauricio Macri. Cuando el actual gobierno asumió a finales de 2015, Argentina tenía un elevado déficit fiscal que había compensado con emisión de moneda, como sucedió en muchos periodos de su historia, lo que generaba una alta inflación; Macri se propuso reducir ese déficit con "gradualismo" —una de las palabras más repetidas por el oficialismo— y sostenerlo mediante la deuda, en buena parte externa.
"Un país que vive de prestado vive a expensas del humor de los prestamistas", resumió el economista Víctor Beker, de la Universidad de Belgrano, una norma que se agrava en el caso de Argentina, donde por su pasado de vaivenes y crisis la volatilidad de la confianza y el descrédito en su moneda es una de las principales características de su economía.
La llamada al FMI tiene como objetivo mostrar a los prestamistas que Argentina cuenta con respaldo económico y seguirá siendo capaz de hacer frente a los vencimientos de una deuda que se ve obligada a emitir en dólares o en pesos a plazos muy cortos y altos intereses, y cortar el desplome de la moneda, un movimiento que amenaza con disparar la inflación.
Por el momento, el PIB de Argentina mantiene buenos números, aumentó un 2,9% en 2017 y las proyecciones para este año se sitúan en torno al 2%, en línea con la región, pero ya se han anunciado recortes en el plan de obras públicas y todos los analistas coinciden en que los ajustes que exija el FMI impactarán en el crecimiento. Aunque el ritmo de endeudamiento ha sido muy alto desde que asumió Macri, el nivel de deuda aún no es preocupante (ronda el 60% del PIB) y las reservas de divisas son elevadas. No obstante, Argentina seguirá enfrentando tras la ayuda del FMI la amenaza de nuevos apuros en los mercados cambiarios y de deuda, muy ligados a una confianza que el Gobierno aún no ha logrado que perdure, y especialmente vulnerables ante movimientos que tienen mucho de profecía autocumplida y que pueden hacer descarrilar el plan económico de Macri. (EFE)
