La Unión Europea busca reducir su dependencia del gas y petróleo de Moscú

El presidente francés, Emmanuel Macron, y los jefes de Estado de la UE que asisten a la cumbre de líderes de la comunidad en el Palacio de Versalles. Foto: AFP.

INTERNACIONAL

Gas ruso cubre 40% de las necesidades y el crudo, un 25%.

La Unión Europea (UE) se comprometió este viernes en una cumbre en Versalles (Francia) a reducir su dependencia del gas ruso, pero cerrar el grifo representa un quebradero de cabeza para un bloque con realidades diferentes.

“Hemos acordado eliminar nuestra dependencia de las importaciones de gas, petróleo y carbón rusos lo antes posible”, reza la Declaración de Versalles, adoptada por los líderes de los 27 países de la UE. Los europeos tomaron esa decisión en respuesta a la invasión rusa de Ucrania y presionados por Estados Unidos, que impuso un embargo sobre las importaciones de petróleo y gas rusos. El Reino Unido anunció que lo hará a finales de 2022.

Sin embargo, las realidades son diferentes. Rusia suministra el 40% de las necesidades de gas de la UE y alrededor del 25% de crudo. Estados Unidos, por su parte, importa solo el 8% de petróleo de Rusia y nada de gas.

En la UE, los países que comparten frontera con Rusia, como bálticos y nórdicos, presionan para romper los vínculos energéticos con el vecino, ante las reticencias de naciones industriales como Italia, Alemania y otras de Europa central.

El impacto de las sanciones sobre los europeos debe ser el “mínimo posible”, reiteró el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, cuyo país importa de Rusia el 55% de su gas y el 42% de su petróleo y carbón.

“Tenemos que deshacernos de los combustibles fósiles rusos lo antes posible”, ya que, con su compra, “estamos de hecho financiando la guerra rusa”, estimó la primera ministra finlandesa, Sanna Marin.

En su estrategia para alcanzar la neutralidad carbono en 2050, la Comisión Europea presentó esta semana su plan para independizarse de los hidrocarburos antes de 2030. Los líderes le urgieron este viernes a que sea para 2027.

La coyuntura económica tampoco ayuda. La guerra en Ucrania disparó los precios del petróleo y del gas y se multiplican los llamados a los europeos a que reduzcan su consumo energético, en pleno invierno boreal.

Olaf Scholz. Foto: AFP
Olaf Scholz. Foto: AFP

El Banco Central Europeo (BCE) estimó además que el crecimiento del PIB de la eurozona será del 3,7% en 2022, medio punto menos que la anterior proyección, y que la inflación se disparará al 5,1% por los precios de la energía.

La titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, avanzó que presentará antes de fines de marzo un plan para evitar el “efecto contagio” del alza de los precios del gas en la factura eléctrica de los hogares.

En Versalles, los líderes europeos abogaron así por diversificar sus suministros y rutas, incluyendo el uso de gas natural licuado (GNL); impulsar las renovables y mejorar la eficiencia energética.

Bruselas propuso triplicar el objetivo de capacidad de almacenamiento en la UE a finales de septiembre del 30% al 90%, de cara a enfrentar el otoño e invierno.

Otra de las promesas de los líderes es mejorar la interconexión de las redes europeas de gas y electricidad, un tradicional llamado de España, cuyo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, reiteró a su llegada a la cumbre.

“No es de recibo que la península ibérica sea una isla energética”, dijo Sánchez, defendiendo que la capacidad de regasificación y de energía renovable de España pueden “contribuir” a la “autonomía estratégica” de Europa.

España dispone por ejemplo de varios terminales de GNL, pero sus capacidades para distribuirlo más allá de los Pirineos hacia el resto del continente son limitadas por la falta de interconexiones.

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